Florencia Bertotti y Federico Amador apostaron por una transformación integral de su hogar con una premisa clara: lograr una casa funcional para la vida familiar, pero con una impronta estética definida y actual.
La remodelación priorizó la luz natural y los materiales nobles como eje central del proyecto. Lejos de las estridencias, la pareja eligió una línea sobria, moderna y armoniosa que se repite en cada rincón.
En la casa de Florencia Bertotti, los grandes ventanales permiten que la claridad atraviese los espacios y potencie la sensación de amplitud, mientras que los pisos de madera oscura aportan profundidad y un contraste elegante.

Uno de los ambientes más impactantes es la cocina, convertida en el corazón de la casa. Allí, la paleta cromática marca la identidad del diseño: el verde oliva de los muebles dialoga con el blanco de las mesadas de mármol, generando un equilibrio entre modernidad y calidez.
El equipamiento también acompaña esta renovación. La cocina cuenta con horno independiente y una campana de gran capacidad con iluminación integrada, elementos que combinan tecnología y diseño sin romper la armonía visual. Cada decisión parece responder a una lógica práctica, pero sin resignar estilo.

ASÍ ES LA CASA DE FLORENCIA BERTOTTI Y FEDERICO AMADOR
Los baños mantienen la misma coherencia estética. Los revestimientos incorporan detalles geométricos que aportan dinamismo sin saturar los espacios. La elección de materiales nobles y tonos neutros construye una atmósfera relajante, alineada con el concepto general de la vivienda.

En términos de confort, la propiedad fue equipada con radiadores de aluminio distribuidos estratégicamente. Este sistema garantiza una climatización eficiente durante todo el año y se integra de manera discreta al diseño interior, sin interferir en la estética limpia que define la remodelación.
El exterior también fue intervenido para acompañar la nueva impronta. La casa cuenta con piscina y un sector de parrilla que se integra al patio pavimentado y a las áreas verdes.

Uno de los recursos más ingeniosos del proyecto es la incorporación de un altillo con escalera plegable integrada en el techo. Esta solución de almacenamiento permite optimizar al máximo la superficie disponible sin recargar visualmente los ambientes. Funcional y discreto, el altillo resume el espíritu de la renovación: aprovechar cada metro cuadrado sin sacrificar diseño.




