Con el paso del tiempo, la ropa blanca suele perder su color original. Camisetas, camisas, remeras o sábanas que estaban impecables empiezan a verse amarillentas o con un tono gris apagado, incluso después del lavado. El motivo más común es la combinación de transpiración, desodorante, restos del jabón para lavar y el desgaste propio del uso.
Ante este problema, muchas personas empiezan a buscar trucos caseros que no dañen los tejidos ni requieran productos agresivos. En ese contexto, reaparece una solución simple y económica: usar aspirina disuelta en agua para tratar la ropa blanca antes del lavado.
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Aunque parezca extraño, este método se viene usando desde hace muchos años y volvió a ganar popularidad porque es fácil de aplicar, accesible y puede dar buenos resultados sin recurrir a la lavandina, un producto que suele lastimar la calidad de la ropa.
Por qué la aspirina ayuda a blanquear la ropa blanca
La clave está en el ácido acetilsalicílico, el principio activo de la aspirina. Este compuesto tiene la capacidad de ayudar a descomponer residuos orgánicos y químicos que se adhieren a las fibras de la tela y provocan el amarillamiento que tanto se quiere evitar.

A diferencia de la lavandina, la aspirina no ataca directamente el tejido. Por eso, suele recomendarse para aplicar en prendas delicadas o para quienes buscan mantener la textura original de la ropa sin debilitar las fibras.
Este truco es especialmente útil para manchas de transpiración, marcas en las axilas, cuello o zonas donde el desodorante deja restos difíciles de sacar con un lavado común.
Cómo usar aspirina disuelta en agua para la ropa blanca
El método más habitual consiste en preparar una solución con agua tibia y aspirina, y aplicarla sobre la prenda antes del lavado. Se puede usar de dos maneras: en remojo o rociando directamente la zona afectada. Las recomendaciones más comunes se detallan a continuación:
- Disolver entre 2 y 5 aspirinas de 500 mg en agua tibia
- Asegurarse de que los comprimidos queden bien disueltos
- Aplicar sobre la mancha o sumergir la prenda por completo
- Dejar actuar entre 15 minutos y varias horas, según el nivel de suciedad

Luego, se lava la prenda de manera habitual y se deja secar, preferentemente al sol, para potenciar el efecto blanqueador.
Cada cuánto conviene aplicar este truco
Aunque es un método considerado seguro, no se recomienda usarlo en todos los lavados. Aplicarlo una vez al mes o cada seis semanas suele ser suficiente para mantener la ropa blanca en buen estado sin deteriorarla.
También es importante revisar siempre la etiqueta de la prenda antes de probar cualquier método casero, ya que algunos tejidos pueden reaccionar de forma distinta.

Este truco no hace milagros en manchas muy antiguas o profundamente fijadas, pero sí puede marcar una diferencia visible en prendas que empiezan a perder su blanco original.
En resumen, rociar o tratar la ropa blanca con aspirina disuelta en agua es una alternativa simple y accesible para quienes buscan recuperar el color sin usar productos agresivos. No reemplaza todos los blanqueadores tradicionales, pero funciona como un buen aliado para el mantenimiento cotidiano de las prendas blancas.



