Mezclar limón con sal marina es una práctica cada vez más frecuente en el hogar, especialmente en bebidas preparadas con agua. Esta combinación se recomienda por su aporte de minerales y el impacto positivo que tiene en la hidratación y la energía diaria.
A diferencia de la sal común de mesa, la sal marina -y en particular la sal marina sin refinar- conserva minerales naturales que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. Al sumarse el limón, se obtiene una preparación simple que algunas personas incorporan por la mañana o en momentos de cansancio.
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Quienes promueven este hábito explican que no se trata solo de “tomar agua con sal”, sino de aportar electrolitos de forma rápida, algo que puede marcar la diferencia en contextos de estrés, fatiga o baja energía.
Para qué sirve mezclar limón con sal marina
Uno de los principales motivos por los que se recomienda esta mezcla es su aporte de electrolitos, fundamentales para el funcionamiento del cuerpo. Cuando la sal marina se disuelve en agua, libera sodio y potasio en forma de iones, claves para múltiples procesos vitales.
Estos minerales participan directamente en funciones como la transmisión de impulsos nerviosos, la contracción muscular y el equilibrio de líquidos en el organismo. Por eso, una correcta proporción de electrolitos es esencial para el sistema nervioso, el corazón y las células.

Además, muchas personas no advierten que pueden tener desequilibrios leves de sodio y potasio, sobre todo en etapas de estrés prolongado, cuando el cuerpo consume más minerales de lo habitual.
Por qué no es lo mismo que usar sal común
No todas las sales son iguales. La sal de mesa tradicional está altamente procesada y compuesta casi en su totalidad por cloruro de sodio, además de aditivos como antiaglomerantes. En cambio, la sal marina se obtiene por evaporación del agua de mar y conserva minerales traza.
En particular, la sal marina del Himalaya suele destacarse porque proviene de antiguos depósitos marinos y no está expuesta a contaminantes actuales. Además, presenta un mejor equilibrio entre sodio y potasio en comparación con otras sales.

Eso sí, los especialistas advierten que es importante elegir sales de origen confiable, ya que algunas pueden contener impurezas o microplásticos si provienen de aguas contaminadas.
El rol del limón en esta combinación
Aunque el limón es ácido en sabor, su efecto metabólico es distinto. Al ser procesado por el organismo, genera subproductos que ayudan a reducir la carga ácida que deben filtrar los riñones, un concepto conocido como carga renal potencial ácida.
En ese sentido, frutas como el limón y alimentos ricos en minerales como potasio, magnesio y calcio contribuyen a equilibrar ese proceso, especialmente en dietas donde predominan carnes, lácteos y harinas.
Además, el limón mejora notablemente el sabor del agua con sal, lo que facilita incorporar este hábito de forma más natural en la rutina diaria.
Beneficios que se le atribuyen a esta mezcla
Entre los efectos más mencionados por quienes la consumen de manera habitual se destacan:
- Mejor hidratación y reposición de electrolitos
- Sensación de mayor energía y menor fatiga
- Apoyo al funcionamiento muscular y nervioso
- Alternativa casera a bebidas isotónicas industriales
Algunas personas también suman magnesio en polvo a la preparación, ya que al consumirse disuelto en agua puede absorberse mejor que en cápsulas, especialmente en quienes tienen dificultades digestivas.



