Melissa Gilbert se convirtió en un ícono de la televisión mundial cuando, con apenas 9 años, se puso en la piel de Laura Ingalls en “La familia Ingalls”.
Más de cuatro décadas después del final de la serie, la actriz atraviesa un presente completamente distinto: a los 61 años, eligió dejar atrás el ruido de Hollywood para instalarse en el interior de Nueva York, donde disfruta de una vida tranquila, rodeada de naturaleza y afectos.
Lejos de los flashes y las alfombras rojas, Gilbert se mudó junto a su marido, el actor y director Timothy Busfield, con quien celebró 12 años de casados en 2025.

La actriz se muestra orgullosa de su familia ensamblada: es madre de dos hijos, tiene cinco hijastros y ya suma ocho nietos. En sus redes sociales, suele compartir postales cotidianas y reflexiones sobre esta etapa, marcada por la calma y la conexión con lo esencial.



De estrella infantil a referente de una vida auténtica
El salto a la fama de Melissa Gilbert fue meteórico. Nació el 8 de mayo de 1964 y, tras superar a decenas de candidatas, fue elegida para interpretar a la entrañable Laura en la serie que se emitió entre 1974 y 1983.
El éxito fue inmediato: millones de espectadores siguieron cada capítulo y la convirtieron en uno de los personajes más queridos de la televisión.
Su vínculo con Michael Landon, el recordado Charles Ingalls, trascendió la pantalla. En entrevistas y en su autobiografía, Gilbert confesó que Landon fue “el padre que necesitaba en ese momento”, dándole contención y confianza en una industria que suele ser implacable con los niños actores.

La muerte de Landon, en 1991, la golpeó profundamente: “Sentí que perdía a mi papá por segunda vez”, reconoció.
Una carrera diversa y una nueva mirada sobre el paso del tiempo
Cuando terminó “La familia Ingalls”, Melissa no se quedó quieta. Participó en más de 40 telefilms, dirigió su primera película en 2006 y, entre 2001 y 2005, presidió el Sindicato de Actores de Estados Unidos (SAG), convirtiéndose en una voz respetada dentro del ambiente artístico.
A lo largo de los años, enfrentó desafíos personales: habló abiertamente sobre sus luchas con el alcohol y la difícil adaptación a la fama desde tan chica.

En su libro y en entrevistas, no esquivó esos temas y se mostró siempre dispuesta a compartir su experiencia para ayudar a otros.

Hoy, Gilbert lidera Modern Prairie, una marca de estilo de vida pensada para mujeres que atraviesan grandes cambios. Además, volvió a la actuación con participaciones en teatro off-Broadway y un papel invitado en la serie “When Calls the Heart” en 2025.
Pero lo que más llama la atención es su decisión de abrazar el paso del tiempo con naturalidad: renunció a los tratamientos estéticos, dejó de teñirse las canas y se muestra orgullosa de envejecer sin cirugías.
“Elijo proyectos que me permitan estar cerca de mi familia”, asegura. Su filosofía es clara: priorizar lo esencial y construir su propia “pradera” lejos del brillo artificial.
El legado de “La familia Ingalls” y una reconciliación emotiva
El fenómeno de “La familia Ingalls” sigue vigente. Melissa Gilbert participa en celebraciones y encuentros con fanáticos, y se muestra orgullosa del impacto cultural de la serie.
Recientemente, selló una emotiva reconciliación con su “hermana” de pantalla, Melissa Sue Anderson, tras años de distanciamiento.
A sus 61 años, Melissa Gilbert transformó a la niña de las trenzas en una mujer que supo reinventarse: actriz, escritora, directora y referente de una vida más conectada con lo natural y lo familiar. Su historia inspira a nuevas generaciones que la siguen recordando con cariño.



