La vida de Florinda Meza, recordada en toda América Latina como “Doña Florinda” de El Chavo del 8, transcurre hoy en una residencia tan particular como su trayectoria.
La actriz habita una propiedad bautizada en su honor y conocida como Villa Florinda, un espacio que combina arquitectura colonial, amplios ambientes y una fuerte presencia de recuerdos ligados a Roberto Gómez Bolaños, Chespirito.
Ubicada en Quintana Roo, Cancún, Villa Florinda se distingue por su diseño de inspiración colonial, con techos altos, ventanales generosos, arcos y patios internos que aportan frescura y luminosidad.

La casa, según se cuenta, refleja una estética clásica mexicana donde los materiales nobles como la madera y la piedra tienen un rol predominante. Cada rincón está pensado para transmitir continuidad emocional, tanto con la historia personal de Meza como con el legado artístico que compartió durante décadas con Chespirito.

La propiedad lleva su nombre por decisión de la propia actriz, que buscó darle identidad a un espacio que representa tanto su vida íntima como profesional.

LA MANSIÓN DE FLORINDA MEZA
La mansión, valuada en aproximadamente 40 millones de pesos mexicanos, cuenta con tres pisos, planta baja, amplias salas de estar, espacios de reunión y diversas comodidades que la vuelven única.

Entre sus instalaciones destacan una pileta, cancha de tenis y distintos amenities, diseñados para integrarse al clima cálido y al entorno natural característico de Cancún.

En este marco, Villa Florinda es más que un hogar: es un espacio que reúne tradición arquitectónica, afecto y memoria. Florinda Meza logró convertir su residencia en un reflejo de su vida, de su trayectoria artística y del legado que construyó junto a Roberto Gómez Bolaños.




