Novaresio se quebró al aire al recordar a Bulat: "Está re mal que se haya muerto Tomás"

En un conmovedor discurso en vivo, el periodista recordó la última charla que tuvo con el experto en economía, el viernes pasado. 

Cuando un amigo se va, deja (mucho más) que un espacio vacío. En el caso de Tomás Bulat, economista y periodista ("de oficio", como él mismo se presentaba), la afirmación del comienzo queda en evidencia. 

 "A la angustia se me sumó algo que no puedo superar ahora, y es que estoy enojado. Me parece re mal que se haya muerto Tomás. ¿Cuántas muertes injustas hay en el mundo? Sí... ¿Y? La cantidad no me amortigua el enojo.

Tras la conmoción inicial que provocó la noticia de su fatal accidente en ruta 9, en la madrugada del sábado 31, y la multitudinaria despedida de amigos y familiares en la casa velatoria, llegaron los recuerdos en vivo de quienes compartían su día a día: los colegas. En este sentido, Luis Novaresio brindó un conmovedor discurso en el arranque de Desayuno Americano. Y recordó su última charla telefónica, apenas un día antes de la tragedia.

"El viernes él se estaba yendo a San Genaro, el viaje que lo iba a llevar a esta situación… Tipo tres de la tarde, suena el teléfono… primero whatsapp. (...) Él insistía en que yo era de pueblo, porque soy de Rosario y bromeaba. 'Ojo que el lunes arranco con Nelson en la radio, preparate que vamos a empezar la competencia…', me dijo. Y se cortaba, como pasa con los celulares siempre, pero me volvía a llamar. ¿Viste cuando alguien insiste y vuelve a llamar? 'Hablemos el lunes', le decía yo. Pero él llamaba. Le dije '¿no estarás manejando?'. 'No, voy con el chofer. Hace dos años que voy con un chofer'", me dijo", relató Luis, sobre lo que acabó siendo la última comunicación entre los amigos.

Luego, la emoción fue inevitable al compartir lo vivido en el último adiós: "Me impresionó mucho verla a la mamá… Se acerca una mujer, guapísima, y me quiso saludar. 'Soy la mamá', me dice. Le di un abrazo y me pidió un teléfono 'porque quiero saber si la semana que viene te llamo y nos juntamos con mi esposo, así me hablás de Tomas. Yo sé que él te quería mucho y siempre decía que iban a laburar juntos…'", relató el periodisma al aire, sin poder ocultar su tristeza hasta las lágrimas. 

"Conozco de memoria a esa perversa cretina y mal marcada ruta. Y… nada… a la angustia se me sumó algo que no puedo superar ahora, y es que estoy enojado. Me parece  re mal que se haya muerto Tomás. ¿Cuántas muertes injustas hay en el mundo? Sí. ¿Y? La cantidad, no me amortigua el enojo. La miro a Jimena (Cyrulnik) y la admiro, a los que tiene una creencia y puedan encontrar una explicación. Pero yo no. Porque este es un tipo generoso, y no está bien", cerró, abrumado.

Y la emoción se apoderó del estudio, en una mañana mucho más gris que otras.