Papelón en el cementerio: las "nenas" de Sandro a los cachetazos, en el homenaje a cinco años de su muerte

Dos facciones del grupo de fans del Gitano se cruzaron frente a la cámara de Intrusos… y volaron manotazos en el camposanto. Video.

¡Escándalo en el cementerio! Las "nenas" de Sandro a los golpes, en el homenaje a cinco años de su muerte

El recuerdo del Gitano no tiene paz. A cinco años de la desaparición física de Roberto Sánchez, conocido en Latinoamérica toda como el gran Sandro, sus famosas “nenas” protagonizaron un lamentable episodio en el cementerio. Las fans del mítico cantante realizaron un homenaje en el Jardín de Paz de Burzaco para conmemorar su partida, pero las diferencias pudieron más que el amor.

"Vine porque no tengo nada que ocultar. Lloro la ausencia del hombre que nunca me pudo abrazar", dijo Sandra Borda, la supuesta hija de Sandro, antes de que se desatara el escándalo.

La cámara de Intrusos registró el triste episodio en el que dos facciones de sus seguidoras se cruzaron en una álgida discusión y terminaron a los cachetazos limpios. Según explicaron en el ciclo de Jorge Rial, hay dos personas que dividen las aguas entre las “nenas”. Por un lado, aquellas que apoyan a Olga Garaventa, la viuda del cantante; por el otro, las que secundan a Sandra Borda, la supuesta hija de Sandro.

Vine porque no tengo nada que ocultar. Lloro la ausencia del hombre que nunca me pudo abrazar”, aseguró la mujer. “¡¿Por qué no te vimos los 19 (de agosto, en referencia a su cumpleaños) en la casa de Roberto?!”, fustigó una señora con fervoroso ademán. “Si vos lo querías a Roberto, hubieras aparecido en vida”, condenó una segunda. Y ahí nomás, se armó el “tole tole”.

Una seguidora perdió todo decoro y le propinó un estruendoso sopapo a su contendiente, en pleno camposanto y ante la mirada de todas las "nenas". La víctima de tal afrenta intentó defenderse y atinó un contraataque, pero la agresora ya había optado por la retirada. ¿Cómo terminó el escándalo? Según detalló la cronista Nazarena Nóbile con una denuncia en la comisaría y una mejilla enrojecida, claro.

¡Calma, chicas!