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Conmovedor testimonio de Maru Botana, a 6 años de la muerte de su hijo: "En un momento me sentí atolondrada, pensaba ¿para qué lo dejé? "

La querida cocinera y conductora abrió su corazón en una entrevista con Martín Seefeld para el Canal de la Ciudad. Cómo se sobrepuso al dolor.

Las confesiones de Maru Botana en El mundo nos mira, el programa del Canal de la Ciudad

Sin eufemismos, Maru Botana habló de su momento más doloroso por la pérdida de Facundo, el sexto hijo de sus ocho hijos, sobre el que no alcanzan las palabras ni adjetivos para describir el tormento que generó en su vida.

“Cuando quedé de nuevo embarazada (de Juani, su séptimo hijo), los chicos me preguntaban si podía volver a pasar. Les dije que puede, que yo no mandaba en eso, pero que lo íbamos a intentar. Y cuando quedé embarazada por segunda vez (de Inés, la octava), Luchi, que tiene 12 años, me preguntó cómo me había animado después de lo que me había pasado".

Lo hizo en el programa El Mundo nos mira, que Martín Seefeld conduce por el Canal de la Ciudad, en una entrevista íntima desde uno de sus restaurantes.

El delicado tema salió cuando el conductor le preguntó sobre el cariño que le tenía el público y ella contestó que se dio cuenta de la magnitud cuando falleció su hijo, el 21 de septiembre de 2008, de muerte súbita y con sólo seis meses de vida.

“Cuando falleció mi hijito era como que tenía un colchón de gente que me estaba apoyando. Me impresionó. Era como que no me podía caer, porque ellos estaban sosteniéndome. Cajones de cartas y cartas”, comentó.

Seefeld siguió con la entrevista abordando el dolor, pero también el modo de renacer. "Pensé que se me arruinaba la vida, que nunca iba a salir, la sensación fue 'ya está flaca, andá, matate, tirate por la ventana'”, comentó Botana.

Seefeld indagó si en algún momento sintió culpa, ya que la muerte de Facundo se produjo mientras la querida cocinera pasaba un fin de semana con su familia en el Sur, mientras el bebé estaba al cuidado de sus abuelos. “Más que culpable, me sentí como atolondrada, de pensar para qué lo dejé. Aparte Agustín, que tenía 9 años, me dijo '¿para qué lo dejaste?'. Pensé que mejor no tome frío, lo dejo con mamá... Luego te ubicás en otro lado y pensás que fue hasta mejor que ellos no se quedaran con la imagen ahí de su hermanito muerto y que fuera en la casa de mamá. Tuve un montón de señales, pero es duro, durísimo. Gracias a Dios con el cariño de todos y de saber que tenía 5 hijos que tenía que remontar, pude mejorar. Pero no tenía fuerza de nada, ni de levantarme. Pero sentía que algo tenía que hacer”, relató emocionada.

Luego se refirió a su deseo de volver a ser madre. “Cuando quedé de nuevo embarazada (de Juan Ignacio, su séptimo hijo), los chicos me preguntaban si podía volver a pasar. Les dije que puede, que yo no mandaba en eso, pero que lo íbamos a intentar. Y cuando quedé embarazada la segunda vez (de Inés, la octava), Luchi, que tiene 12 años, me preguntó cómo me había animado después de lo que me había pasado. Le dije que así era la vida, que había que seguir y no bajar los brazos”.