Elba Rodríguez, la campeona de MasterChef: "Cada vez que me veo en televisión lloro de emoción"

A días de alzarse con el premio mayor del reality, la cocinera habló de todo con Ciudad.com: la fama, el amor, su origen humilde y más.

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Elba Rodríguez (24) hizo de la sencillez su marca registrada. Y no le fue nada mal: no sólo se consagró como la primera ganadora de MasterChef Argentina sino que también se ganó el cariño del público, el mismo que hoy la felicita, la llama afectuosamente “Elbita”, le pide autógrafos y fotos por la calle. Una imagen impensada para la joven que tardó dos meses en anotarse en el reality de Telefe que conduce Mariano Peluffo porque sentía que la competencia “era demasiado” para ella.

"Fue lindo competir desde lo que soy, sin recurrir a estrategias como mis compañeros. No tuve que perjudicar a nadie y me siento orgullosa". 

A fuerza de platos tan ricos como simples y de una personalidad encantadora, obtuvo el título de la mejor cocinera amateur del país, además de 250 mil pesos, la posibilidad de editar su libro de recetas y una beca de estudio en una prestigiosa escuela de cocina. Pero Elba debió recorrer un largo camino para llegar hasta donde está hoy…

Hija de inmigrantes bolivianos (su papá, Ceferino, es albañil y su mamá, Margarita, en el presente es ama de casa y fue empleada doméstica), desde sus siete años empezó a experimentar en la cocina con arroz y fideos lo que serían sus primeros platos. Allí, en su hogar de un humilde barrio de Lomas de Zamora, dio inicio a su pasión culinaria: “Todavía me queda muchísimo por aprender”, proyecta con una sonrisa que contagia a Ciudad.com.

- ¿Cómo estás viviendo este momento tan especial?

- La verdad es que todavía estoy cargada de emociones, es todo muy reciente. No sólo gané el premio de MasterChef, sino que también fui tía porque mi hermana acaba de ser madre hace seis días. Estoy rodeada de lindas noticias. Por ahora, y creo que por un buen tiempo va a ser así, me siento súper contenta por todo lo que me está pasando.

- ¿Por qué creés que te consagraste ganadora de MasterChef?

- Los jurados vieron en mí las ganas de aprender y de salir adelante, me dijeron que soy una luchadora. Vieron mis falencias, me las dijeron pero yo las reconocía y buscaba la manera de superarme para buscar un cambio positivo. Se dieron cuenta de que quería crecer y, gracias a ellos, a partir de ahora creo que se me van a abrir un montón de puertas.

"Tengo las puertas cerradas al amor. Aclaro: ¡no estoy en la búsqueda de un novio!".

- ¿Tenés pensado qué vas a hacer con el premio?

- Inicialmente, tengo que empezar a estudiar, aprovechar la beca que me ofrecieron porque si no fuera por el premio no podría haber llegado por mis propios medios a una escuela de cocina. Por otro lado, voy a preparar el libro de recetas así que me tengo que poner a transcribir todos los borradores que tengo, ¡que son un montón! Quiero transmitirles a todas las personas mis recetas y que las puedan entender, que sea algo fácil y práctico para la gente que no sabe nada de cocina.

- ¿Cómo era tu relación con los jurados: Donato De Santis, Christophe Kywonis y Germán Martitegui?

- Es muy particular la relación con ellos. El público decía que eran malos o muy estrictos pero estoy a favor de que se hayan mostrado de esa manera porque era la única forma de entender que no estabas en la cocina de tu casa. Ese trato te ubicaba en la realidad en la que estabas: era la cocina de MasterChef, una cocina profesional. No sólo eran duros sino que también te daban consejos y tips, que yo súper valoré. Fuera de cámara, los tres eran muy macanudos. Mantenían distancia y no podíamos ser amigos porque era una competencia y tenían que evaluarte, pero eran muy “gauchitos” a la hora de responder cualquier inquietud nuestra. Ahora, los tres me ofrecieron su ayuda para que, sin dudarlo, recurriera a ellos para todo lo que se viene. Son muy generosos.

- Algunos de tus compañeros, como Gaia y Luján, opinaron que no estabas lista para ser MasterChef. ¿Cómo recibiste esos comentarios?

- Lo tomo como una opinión, cada uno es libre de decir lo que quiere, está todo bien con ellas. Es lo que opinan y las respeto. En general, con todos quedó una buena relación. Quizás con algunos tengo más afinidad, pero me llevo lo mejor de cada uno.

"Lo que no te mata, te fortalece. Y así fue en mi vida: a pesar de todo pude salir adelante y eso es lo más importante".

- ¿Cómo estás manejando esta fama que te llegó de golpe?

- Es fuerte verme hablando en la televisión, cada vez que me veo lloro de emoción, porque no es fácil vivir algo tan intenso. Estaba acostumbrada a hacer las cosas sin mirar cómo las hacía y la tele te da esa posibilidad. Me siento contenta y estoy disfrutando de este momento lindo. Quiero compartir la experiencia que tuve en el programa porque se vienen futuras ediciones y me gustaría que otras personas se arriesguen, se decidan a anotarse por más que les parezca, como en mi caso, que es un imposible.

- Las redes sociales explotaron con tu triunfo, incluso surgieron las famosas memes con tu cara superpuesta a imágenes de Eva Perón, Maradona o de Romero cuando Mascherano le dijo que se convertiría en héroe. ¿Tuviste la posibilidad de verlas?

- Sí, fue tremendo. Me da mucha gracia. Algunas, como las imágenes de Maradona y Evita, me parecen muy fuertes. Son personas muy grandes y hasta me siento incómoda de que me pongan en el lugar de ellos, no tengo que estar ahí. Pero lo tomo como algo hecho desde el humor.

- También recibiste críticas, como cuando contaste que en tu casa solían comer conejo. ¿Cómo las tomaste?

- En el caso del conejo, pedí disculpas a las personas que se sintieron afectadas porque algunos le toman mucho cariño a los animales o a los conejos en particular. Los entendí y por eso pedí disculpas. Pero también aclaré que si lo hacía era por una cuestión de necesidad, porque no tenía otra cosa que comer. Creo que fui muy respetuosa, pero lo que no me gustó fue que me trataran de asesina. No juzgo a quienes lo hicieron pero quizás dijeron cosas hirientes sin conocerme. Los que me conocen saben que lo dije inocentemente. Es más, como me veían en el programa, es como soy yo.

- ¿No hiciste un personaje?

- Para nada. Le podés preguntar a cualquier vecino o amigo que te van a decir que soy así. Estoy contenta porque pude mantener mi esencia y no me transformé por el juego. Fue lindo competir desde lo que soy, sin recurrir a otras estrategias como mis compañeros. Está todo bien lo que hicieron pero yo no tuve que perjudicar a nadie y en ese sentido me siento orgullosa.

"Me siento una guerrera y no tengo vergüenza de compartir mi historia de vida".

- ¿Fue tu forma de ser la que te llevó a preparar platos bastante sencillos en la gran final?

- Lo que pasa es que yo soy consciente de la realidad que vivo y que viven muchas personas. A mí misma me pasaba que veía las otras versiones de MasterChef y cuando quería hacer alguna receta, no tenía en la heladera con qué hacerla. De cierta manera quería aprovechar el espacio para hacer algo que la gente pudiera replicar en su casa. Sentía en carne propia lo que le pasaba al público del otro lado de la pantalla.

- ¿La tuviste que "remar" mucho en la vida?

- Tuve momentos buenos y malos en mi infancia que a mí me sirvieron un montón. Estoy orgullosa de haberlos pasado porque hoy en día me siento fuerte, contenta con la familia que me tocó, con el esfuerzo que hicieron mis padres por seguir adelante y eso influyó mucho en cómo soy. Todo sirve, es como dice la frase: ‘lo que no te mata, te fortalece’. Y fue así en mi vida. Pude salir adelante y eso es lo más importante. Hay un montón de personas que se tiran abajo, pero no hay imposibles y si uno quiere, teniendo muchas ganas, todo se puede.

- ¿Quién es tu referente?

- Mi familia en general, pero especialmente mi mamá. Ella tuvo que pasar por situaciones que no fueron fáciles, como no tener a su mamá, vivir una infancia muy sacrificada, irse de su país a los 20 años y no volver nunca más porque no tenía plata para viajar. Se desprendió de toda su vida, vino a Argentina para empezar de cero y logró formar su propia familia. La admiro profundamente.

- ¿Cómo está viviendo tu entorno el triunfo?

-  Los vecinos están re contentos, se sienten orgullosos de que haya ganado porque saben cómo soy y todo lo que tuve que pasar. Se sienten identificados, somos de por sí todos muy humildes. Creo que gran parte de lo que me pasa se lo debo a ellos por el afecto que me dieron. Una de las cosas más difíciles de conseguir es el cariño y yo lo pude obtener, es hermoso.

- ¿Te molesta que se ponga tanto el foco en tu origen humilde?

- En realidad, a mí no me molesta. Las personas pueden dar su opinión sobre mí pero yo transmito lo que soy. En esta oportunidad, se da que puedo compartir mi historia y no tengo vergüenza de hacerlo.  Es más, me siento una guerrera y sé que hay un montón de luchadores en la vida que se pueden sentir identificados conmigo. Las personas que saben lo que es lucharla, lo valoran mucho.

- ¿Cuál es tu sueño?

- Creo que se me van a abrir muchas puertas, ojalá que sea así. Ahora quiero aprovechar la beca que gané: estudiar, crecer, aprender, ¡explotar mi cabeza de conocimientos! (risas) Lo que más valoro es que muchas personas se ofrecieron a enseñarme y algún día me gustaría abrir mi propio lugar de comidas, para lo cual es necesario que esté preparada.

"Me gustaría conducir un programa de cocina, ¡me re veo!".

- ¿Vas a seguir con tus estudios para ser Licenciada en Enfermería?

- Sí. Por una cosa u otra, estuve postergando dar mis finales, pero necesito recibirme de Licenciada porque me encanta la docencia. Fui auxiliar de Metodología en la facultad y tarde o temprano quiero ser docente.

- Fuiste promotora social en tu barrio, ¿siempre tuviste ese espíritu solidario?

- Sí, me gusta ayudar a los demás. Es fácil criticar o cuestionar la realidad pero la solución a los problemas tiene que partir por involucrarse. Todos pueden quejarse pero pocos hacen algo para mejorar o ayudar a los otros. Me siento re orgullosa de poder hacer algo desde lo que tengo. Socialmente, estoy re comprometida. Tengo pensado organizar una gran comida en mi barrio en una jornada donde pueda compartir lo que hice en el programa. Con simples gestos, uno puede cambiarle el día alguien.

- A nivel sentimental, ¿tenés ganas de enamorarte?

- Tengo las puertas cerradas al amor porque ahora estoy bien emocionalmente. Aclaro: ¡no estoy en la búsqueda de un novio! (risas). Estoy re bien así, feliz y por el momento me siento plena de esta manera.

- Pensando en el futuro, ¿te gustaría conducir un programa de cocina?

- Sí, ¡me re veo! Primero, porque  no tengo mucho problema para hablar (risas). Segundo, porque me gusta explicar las recetas. Es más, estuve al frente de un programa que hacíamos con el grupo social en el que participaba, se llamaba Jóvenes en Acción, tratábamos problemática sociales y yo era la conductora. Me encantaría poder hacerlo pero para eso tengo que estar formada. Este es el momento para aprender y adquirir conocimientos. 

- La última pregunta: ¿a qué famoso te gustaría cocinarle?

- ¡Uh, qué pregunta difícil! Tiene que ser alguien a quien le guste la comida y disfrutarla. Ya sé: ¡a Mariano Peluffo! Él siempre fue muy bueno y generoso con todos nosotros. Así como lo ves en la televisión, era con nosotros. No es un personaje y eso me encanta… porque yo también soy así.

¡Mirá el video con el ping pong de Ciudad.com a Elba!