Esteban Lamothe, origen humilde y una carrera en ascenso: "Fui mozo 11 años, me formé como actor mientras trabajaba en una parrilla"

El talentoso actor de Guapas dialogó con Ciudad.com sobre su presente laboral. Además, contó cómo conoció a su mujer, la actriz Julieta Zylberberg.

La entrevista se hizo desear. Una agenda laboral apretada por las arduas grabaciones de Guapas y su tarea como papá de Luis Ernesto (1 año y siete meses), fruto de su amor con la actriz Julieta Zylberberg (31), hizo que la espera se prolongue. Pero Esteban Lamothe (37) dio su palabra y cumplió.

Llegado a los 17 años de Florentino Ameghino, un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires, Esteban no tenía un rumbo definido. Inicialmente pensaba hacer una carrera universitaria, pero desistió. Entonces, comenzó a hacer talleres y a ganarse la vida con otros oficios. Lejos de su imaginación estaba la posibilidad de convertirse en actor, mucho menos el afán de ser famoso y reconocido por su trabajo."Dejé Ameghino con el deseo de estudiar, pero era muy burro y me iba muy mal en la facultad. Entonces me puse a trabajar de mozo. Recién a los 23 ó 24 años empecé a estudiar teatro", adelanta con gracia, en una charla íntima que toca varias cuerdas.

Pero la suerte estaba echada y Lamothe empezó a tomarle el gustito a los talleres de actuación que lo llevaron a hacer pequeñas obras teatrales y cine independiente. Así llegó El Estudiante, film con el que comenzó a hacerse visible su labor y a transformar "su nuevo trabajo" en su profesión.

En el 2012 le tocó debutar en primera, en televisión, con Sos mi hombre, de la mano de Carrizo, un personaje con el que rápidamente traspasó la pantalla convirtiéndolo en el actor revelación de la ficción y el elegido de Adrián Suar. Después de ahí, no paró. Hizo varias películas, entre ellas: Villegas, Por un tiempo, Pensé que iba a haber fiesta, El cerrajero y El 5 de talleres. Una vez alistado en las filas de Pol-ka, pasó por Farsantes y se coronó con Guapas, novela en la que logró su primer protagónico.

"Dejé Ameghino con el deseo de estudiar, pero era muy burro y me iba muy mal en la facultad. Entonces me puse a trabajar de mozo y a estudiar teatro. Así descubrí mi vocación"

- ¿Cómo estás transitando por Guapas, ficción en la que sos uno de los protagonistas?

- Muy bien. Estoy muy contento con los libros que escriben Carolina (Agüirre) y Leo (Calderone). Pablo es un personaje muy diferente a los anteriores y, la verdad, estoy re contento. Además, tengo unos compañeros espectaculares, empezando por Isabel Macedo y Natalie Pérez, que son las que tengo más cerca. Pero todos son geniales. Estoy muy agradecido de poder hacer este personaje.

- A su vez estás componiendo a un galán, ¿cómo te sentís en ese rol?

- Bien. Estoy aprendiendo... Es la primera vez que me toca hacer de bueno y de “galán”. Este nuevo desafío me divierte bastante.

- Hace unos días, en Twitter, subiste una foto donde estaban peinándote, haciéndote un jopo para tu personaje, Pablo. Desde lo personal, ¿qué importancia le das a la imagen? ¿Qué cuidados tenés?

- Me cuido más que nada por lo físico, pero, obviamente, una cosa trae a la otra. Si te cuidás el cuerpo, también te vas a ver más lindo. Tener que hacer de galán fue una buena excusa para cuidarme un poco más, pero siempre me cuidé. Voy a correr y siempre hice deporte. Le doy importancia a los cuidados más a nivel salud, que a nivel belleza.

- ¿En qué sos Guapo? En el sentido amplio del concepto, no sólo a lo que refiere belleza...

- En el sentido que no soy tan lindo, pero soy simpático y tengo algo popular que hace que mucha gente se sienta identificada, porque soy un hombre común, del interior, y eso puede ser que me acerque más a la gente. La mayoría de los hombres son comunes y eso produce mayor identificación. En cuanto a la belleza física, justamente eso de ser común es lo mejor que tengo, porque sé que no soy lo suficientemente lindo como para que me pongan al nivel de un galán pero, como el ser galán va más allá de lo exterior, demuestra que cualquiera puede serlo. Eso a los hombres también le gusta.

- Vos tenés lo tuyo y, por lo que se ve de vos en las entrevistas, también tendrías que sumarte que tenés muy buen sentido del humor, ¿no?

- Sí, es verdad, ¡todo es cuestión de actitud! El humor me ayuda a actuar en la vida en general. El tener sentido del humor me ha acompañado siempre, tanto en momentos buenos, como en malos. El humor es la clave de la vida.

"Que Adrián Suar me haya elegido, que me haya cuidado como me cuidó, dándome un espacio en Pol-ka para que vaya creciendo como actor, es un halago. Le estoy muy agradecido"

- Desde Sos mi hombre te alistaste en las filas de Pol-ka y no paraste de trabajar, ¿se puede decir que sos el elegido de Adrián Suar?

- Sí, pero básicamente me siento re agradecido con Adrián. Que me haya elegido, que me haya cuidado como me cuidó, porque me cuidó a mí y cuidó mi carrera. El me fue dando un espacio en Pol-ka para que vaya creciendo como actor. Que Adrián se haya fijado en mí es un halago, tanto él como Diego Andrasnik, que es el productor. Los dos me han tratado con un amor y un respeto que les voy a agradecer toda la vida.

- Antes de estar en TV hiciste teatro y cine independiente, pero la fama y el reconocimiento te llegó con la televisión, ¿cómo te llevás con la exposición y el reconocimiento de la gente?

- Me llevo bien, más allá de que no tengo una vida social muy activa. Voy de mi casa al trabajo y del trabajo a mi casa, y no salgo mucho, con lo cual no estoy muy en contacto con la exposición. Pero, en general, cada vez que alguien se me acerca a saludarme cariñosamente y a felicitarme por mi trabajo me pone contento. Igual, la fama, es la parte del trabajo que menos me importa. Sí valoro y me siento gratificado con el cariño de la gente, y lo agradezco.

"A Julieta la conocí en un seminario montado, en el Goethe. Pero, en ese momento, los dos estábamos de novio. Después no nos vimos por 3 meses, pero, cuando nos reencontramos, no nos separamos nunca más"

-¿Cuando dejaste Ameghino ya sabías que querías ser actor?

- No, para nada. Dejé Ameghino con el deseo de estudiar, pero era muy burro y me iba muy mal en la facultad. Entonces me puse a trabajar de mozo y recién a los 23 o 24 años empecé a estudiar teatro y las cosas se me fueron dando muy de a poco, pero siempre en forma ascendente.

-Entonces, hasta que tuviste tu primer trabajo como actor pago, te la fuiste rebuscando con otros oficios…

- Hice de todo, pero más que nada trabajé de mozo, como 11 años. Trabajé por todos lados: en una parrilla en Puerto Madero, en una casa de comidas en Once, en otra parrilla en Palermo y ahí conocí muchos amigos y, gracias a ellos, me fui formando, porque empecé a tener mayor acceso a la literatura, al cine, al arte, al teatro y a la música. Me fui formando mientras trabajaba en la parrilla.

- En Buenos Aires no sólo descubriste tu vocación, que era actuar, sino que te enamoraste de Julieta Zylberberg. ¿Cómo se conocieron? ¿Cómo nació la historia de amor?

- Más allá de descubrir mi vocación encontré el amor, que es lo más importante de todo. A Julieta la conocí en un seminario montado, en unas obras que hacían en el Goethe, que era teatro leído. Pero cuando la conocí ella tenía novio y yo tenía novia. Después de ahí no nos vimos por 3 meses, pero ya nos mirábamos con ganas. Después del verano, nos reencontramos y no nos separamos nunca más.

"La paternidad me transformó mucho porque desde que nació Luis Ernesto, él es lo que más me importa en el mundo. Como todo padre primerizo tengo mis aciertos y mis errores, pero trato de ser el mejor. Para que Luis me haga caso lo extorsiono con chocolate", remata con humor.

-¿Quién dio el primer paso para pasar de la amistad al amor?

- El primer paso lo dieron nuestros amigos, que organizaron un asado para que nosotros dos podamos besarnos. El beso se lo di yo y ella aceptó (Risas).

- Fruto de su amor nació Luis Ernesto, ¿cómo sos como papá? ¿En qué te trasformó la paternidad?

- La paternidad me transformó mucho porque desde que nació Luis Ernesto, él es lo que más me importa en el mundo. Y como papá trato de ser el mejor padre del mundo, pero como todo padre primerizo, estoy aprendiendo. Cometo mis aciertos y mis errores. Pero es lo más lindo que me pasó en la vida, sin dudas.

- ¿Seguís extorsionando al niño para que te haga caso con galletitas?

- (Risas) Sí, sí, pero ahora dejé las galletitas por el chocolate. Pero sigo con el tema de la extorsión.

- ¿Cómo repercutió en la pareja la llegada del niño?

- Bien. Nos hizo querernos más, amarnos más, ser más unidos ¡Y también nos hizo dormir menos! Pero bueno, es parte del asunto.

- ¿Cómo combinan sus horarios para atender a Luis? Vos estás en Guapas; tu mujer, entre la tele y el cine.

- Nos arreglamos día a día y, por suerte, tenemos a Verónica, una chica que lo cuida a Luis, que va a casa. El la quiere mucho y ella lo quiere mucho a Luis, así que gracias a ella y el hacer el trabajo de mesa, día a día, las cosas vienen saliendo bien.

"De mi mujer me enamora que es hermosa ¡Tiene un culo espectacular! (bromea) No, hablando en serio, me enamora que es una mujer hermosa y que es una madre espectacular"

-¿Les gustaría agrandar la familia?

- Sí, pero no todavía, porque Luis no duerme mucho de noche y queremos que deje los pañales. Cuando pase eso y todos podamos dormir un poco más iremos por el segundo. Pero falta, Luis recién tiene un año y siete meses.

- Tu mujer es una de las mejores actrices de su generación, pero en la intimidad, sin personajes, ¿qué te enamora de ella?

- Que es hermosa, que físicamente me gusta. ¡Tiene un culo espectacular! (bromea) Pero, hablando en serio, me enamora que es una mujer hermosa y que es una madre espectacular. Todos los días me enamora.

- Dejando de lado Guapas, ¿tenés algún otro proyecto laboral dando vueltas? Sé que estuviste haciendo cine y dirigiendo videos.

- Sí, lo de los videos es un proyecto a largo plazo, porque en los videos también actúa Luis, Julieta y unos amigos míos. Se trata de Cabeza flotante, que es la banda de mis tres hermanos. Y voy a filmar de nuevo con Santiago Mitre, película que él va a dirigir. Es la remake de una película de Daniel Tinayre, que protagonizó Mirtha Legrand. Se llama La Patota, la va a protagonizar Dolores Fonzi y yo hago del novio de ella. Y a fin de año termina Guapas.

- ¿Te vas a tomar vacaciones? Porque llevás tres tiras consecutivas, sin descanso.

-Sí, sí. ¡Me voy a tomar un descanso! Eso seguro.