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La tele como centro de rehabilitación

Muchos famosos exponen su mayor intimidad y luego se ofenden por los debates que se generan. La pregunta es, ¿qué pretenden al revelar lo más oscuro de la vida privada?

 La tele como centro de rehabilitación.
La tele como centro de rehabilitación.

En el 2006, Moria Casán le espeto en el Bailando a Alejandra Pradón, la terminante frase: “Esto no es un centro de rehabilitación”. La frase retoma vigencia ante los últimos episodios de famosos confesando sus problemas de adicciones en los programas de la tarde.

Cacho Fontana, Charly García, Carmen Barbieri, Moria, Sofía Gala, Federico Bal, María Eugenia Ritó, Andrea Rincón y otros tantos, revelaron situaciones complicadas. 

Muchos de ellos, exponen su intimidad y luego se ofenden cuando se comentan los detalles, se opina sobre los dichos y/o se cuestionan ciertos aspectos de sus confesiones. Nadie sabe claramente que buscan los integrantes de la farándula, cuando se prestan en distintos ciclos televisivos a revelar una parte tan íntima de su vida privada.

¿Que los empuja a despojarse frente a tantos millones de televidentes? Lo cierto es que, en los últimos meses, Cacho Fontana, Charly García, Carmen Barbieri, Moria Casán, Sofía Gala, Federico Bal, María Eugenia Ritó, Andrea Rincón y otros tantos, revelaron adicciones, consumo y situaciones complicadas relacionados con distintos estupefacientes. No todos son adictos ni consumidores actualmente, y cada uno contó distintos aspectos relacionados al mundo de la droga.

El narcotráfico, que es el verdadero tema preocupante, también despierta curiosidad y allí radica la base del éxito de la telenovela El Patrón del Mal, que narra la vida de Pablo Escobar Gaviria.

Tampoco son precursores en el tema: más de una década atrás, Juan Castro revelaba el infierno en el que vivía por el consumo de cocaína, adicción que no pudo curar. También, Adrián “Facha” Martel se prestó a la tele, buscando ayuda y tratando de ayudar a las nuevas generaciones. De otro modo, Andrés Calamaro cantó su deseo de “fumarse un porrito”, y habló de las virtudes de la marihuana y esto lo llevo incluso a un desmedido proceso judicial acusado de hacer apología del consumo. La polémica se repite una y otra vez, y la pregunta es ¿para qué?

Evidentemente, el morbo por descubrir que hay detrás de este mundo sigue vigente. Por otra parte, el narcotráfico que es el verdadero tema preocupante también despierta curiosidad y allí radica la base del éxito de la telenovela El Patrón del Mal. La teleserie, que narra la vida de Pablo Escobar Gaviria, genero niveles de audiencia récord para Canal 9 que no lograba un suceso en ficción similar desde las lejanas épocas de Alejandro Romay.

 La tele no es un centro de rehabilitación, pero si el mejor medio de difusión. Y como dice Mirtha Legrand: “La tele bien usada, ¡ayuda!”

Si bien no está claro el objetivo de los artistas, lo positivo de la seguidilla de confesiones es que ayuda a instalar un debate interesantísimo. La participación de gente conocida en esta temática abre la posibilidad para que el tema no solo sea parte de los noticieros sino que se debata, informe y explique las consecuencias a toda hora, en magazines y programas de espectáculo.

Quizás, la pata flaca de estas exposiciones tan personales, sea la ausencia de un verdadero debate donde no sólo participen los consumidores sino donde también puedan explayarse los especialistas. La tele no es un centro de rehabilitación, pero si el mejor medio de difusión. Y como dice Mirtha Legrand: “La tele bien usada, ¡ayuda!”