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La contundente carta de un rugbier por el crimen de Fernando Báez Sosa que se viralizó: "Sí, fuimos nosotros"

Un jugador de rosario llamado Tomás Hodgers compartió un texto con una fuerte autocrítica tras el asesinato en Villa Gesell.

Un rugbier rosarino compartió una carta que se viralizó en redes sociales.
Un rugbier rosarino compartió una carta que se viralizó en redes sociales.

El crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell a manos de diez jugadores de rugby tiene en vilo a la sociedad, que sigue cada instancia del caso con conmoción.

Uno de los focos en los que más se ha puesto atención en los últimos días es el rugby, deporte que practican los diez acusados de haber matado al joven de 19 años a golpes a la salida de un boliche.

Tomás Hodgers, un jugador de 23 años del Club Atlético del Rosario, compartió a través de Twitter una carta que invita la reflexión y donde realiza una fuerte autocrítica.

“Mi pequeña reflexión como jugador de rugby de todo esto. Sí, fuimos nosotros”, escribió Tomás en la red social junto al texto que se viralizó rápidamente.

A continuación, su carta:

“Nadie se animó a decir que fuimos nosotros. Nosotros, los que vivimos en el hermético mundo del rugby, nos convencemos de que no tenemos nada que ver con diez u once loquitos que le pegan en el piso a un pobre pibe hasta matarlo. Nos desentendemos. ‘Eso viene de casa’, decimos para sentirnos mejor.

"Sí, fuimos nosotros, los que habitamos el diminuto mundo del rugby, los que formamos a diez desquiciados que mataron con saña y odio a un pende... indefenso"

Nos indignamos porque creemos que nos estigmatizan, que nos ponen a todos en una misma bolsa e intentamos impetuosamente mostrarle a la sociedad qué tan equivocada está con ese prejuicio. Argumentamos que nuestros valores son superlativos y que no existe deporte más digno y honorable que el nuestro. Decimos que es un deporte de bestias jugado por caballeros y se nos infla el pecho.

Nos llenamos la boca hablando de Nelson Mandela y del respeto al árbitro, del tercer tiempo y de la camaradería. De la buena fe dentro de una cancha y del respeto a la autoridad. Nos creemos el ejemplo y nos creemos moral y físicamente superiores al resto. Es por este narcisismo colectivo, por este convencimiento ficticio que tenemos de nosotros mismos que nadie, ni una sola persona en el ambiente rugby se animó a decir que fuimos nosotros.

Nadie se hizo cargo ni pidió perdón. Pero sí, fuimos nosotros, los que habitamos el diminuto mundo del rugby, los que formamos a diez desquiciados que mataron con saña y odio a un pendejo indefenso. Lamentablemente también eran nuestros los acusados de violar entre cinco personas a una chica en La Plata, y los que golpearon salvajemente a un linyera en Olivos porque estaban aburridos.

"Diciendo que fuimos nosotros vamos a poder mirar a los ojos a todas esas víctimas y pedirles perdón sin vergüenza"

También eran colegas los que abusaron de una chica en Miramar, los que le desfiguraron la cara a un pibito en Quilmes por chocar un auto y los tucumanos que casi matan a un empleado de un boliche en Pinamar. Es jugador de rugby, también, el rosarino al que filmaron golpeando salvajemente a su novia y que hoy camina como si nada hubiese pasado. Digámoslo, fuimos nosotros.

Diciendo que fuimos nosotros vamos a poder mirar a los ojos a todas esas víctimas y pedirles perdón sin vergüenza. Vamos a poder decirles que somos responsables, pero que vamos a hacer todo lo posible para cambiar todo lo mal que se está haciendo. Como jugador de rugby les pido a todos los que formamos parte de este ecosistema que seamos los primeros que denunciamos y repudiamos estas cosas, y no los principales encubridores de un amigo o conocido del club.

Tengamos los mismos huevos que tenemos en una cancha para mirar a la cara a ese padre, destruido por la muerte de su hijo por diez cobardes, y hacernos cargo. Digámoslo, fuimos nosotros, e intentemos cambiar”.