El 21 de noviembre, Nuestro Romance vuelve a copar el Estadio Obras para escribir un nuevo capítulo de un fenómeno que creció a fuerza de baladas, pogos, corazones rotos, abrazos entre desconocidos y miles de personas cantando como si Luis Miguel les hubiera escrito personalmente cada canción. Sí: es el tercero.
La aplanadora del amor vuelve al templo del rock para demostrar, una vez más, que el romanticismo no murió. Solamente necesitaba amplificadores, una batería, miles de personas y un buen pogo.

Lo que comenzó como una idea tan improbable como irresistible terminó convirtiéndose en el ritual romántico anual más multitudinario del país. Una cita que ya tiene códigos propios, una comunidad que entiende perfectamente de qué se trata y una certeza: cuando suena la primera canción, no importa quién vino en pareja, quién está soltero, quién volvió con su ex o quién juró que “esta vez sí es definitivo”. Durante unas horas, todos están en el mismo romance.
Porque Nuestro Romance encontró algo que estaba ahí desde siempre: las baladas nunca fueron canciones para escuchar bajito. Eran himnos esperando un estadio.
Luis Miguel, Chayanne, Cristian Castro, Ricky Martin y los grandes clásicos románticos que atravesaron generaciones cambian de forma cuando pasan por sus manos: guitarras y miles de gargantas llevando al límite canciones que todos alguna vez cantaron frente a un espejo, adentro de un auto o después de alguna decisión sentimental cuestionable.

Esa capacidad de transformar baladas en himnos colectivos es la marca registrada de un proyecto que hizo del romance una experiencia multitudinaria.
Y si hay algo que aprendió el público de Nuestro Romance es que acá nunca alcanza solamente con las canciones. Cada show tiene algo de fiesta, algo de recital y bastante de delirio colectivo: sorteos, personajes, situaciones inesperadas, guiños, invitados, pogos, abrazos y momentos que probablemente sean difíciles de explicar al día siguiente.
El tercer Obras llega, además, en medio de un presente enorme para la banda. Durante 2026, Nuestro Romance llevó su pogo romántico fuera del país con su World Tour, desembarcando en España y confirmando que el idioma del desamor —por suerte— es bastante universal.
Pero hay lugares a los que siempre hay que volver y, el 21 de noviembre, la historia vuelve a pasar por Obras.
Integrado por Juan Amón en voz, Lulo Scattini en guitarra y coros, Rodrigo Sily en batería, Gonzalo Collado en bajo y Pol Piriz en teclados y coros, Nuestro Romance convirtió una premisa sencilla en un fenómeno: tomar las canciones románticas que forman parte de la memoria colectiva y llevarlas a un territorio donde pueden gritarse, saltarse y festejarse sin ningún tipo de pudor.
Tres Obras no son casualidad. El 21 de noviembre, vuelve la fiesta romántica más grande del país.






