En tiempos donde el calor en Buenos Aires no da tregua y encender el horno parece una misión imposible, las recetas sin cocción se convierten en aliadas clave para resolver la merienda o el postre sin complicaciones.
En ese contexto, Jimena Monteverde volvió a captar la atención del público con una propuesta tan simple como efectiva: una tarta de frutillas sin horno, ideal para quienes buscan algo fresco, cremoso y rendidor.
La cocinera compartió esta preparación dentro de su espacio La Cocina Rebelde, donde explicó el paso a paso para lograr una textura firme, pero suave al paladar. El resultado es una combinación equilibrada entre una base crocante, un relleno dulce y una cobertura frutal que aporta frescura y brillo.
CÓMO HACER LA TARTA DE FRUTILLAS SIN HORNO DE JIMENA MONTEVERDE
Para esta receta, pensada para un molde de 26 centímetros, se necesitan ingredientes fáciles de conseguir: dos paquetes de galletitas procesadas, 100 gramos de manteca derretida y dos cucharadas de dulce de leche repostero para formar la base. Este último no solo suma sabor, sino que además ayuda a compactar la preparación.
En cuanto al relleno, se utilizan 300 gramos de crema de leche junto con cuatro cucharadas de azúcar, además de una capa extra de dulce de leche que intensifica el perfil dulce. Para la cobertura, la propuesta incluye 350 gramos de frutillas frescas, un sobre de gelatina de frutilla, una taza de agua hirviendo y media cubetera de hielo, clave para lograr el clásico brillo espejo.
PASO A PASO DE LA TARTA DE FRUTILLAS CREMOSA Y SIN HORNO
El primer paso consiste en procesar las galletitas hasta obtener una textura fina y mezclarlas con la manteca derretida y el dulce de leche. Luego, esta preparación se distribuye en un molde desmontable, presionando bien contra la base, y se lleva a la heladera hasta que tome consistencia.
Mientras tanto, se bate la crema con el azúcar hasta alcanzar un punto firme. Una vez fría la base, se cubre con una capa de dulce de leche y posteriormente con la crema batida. Encima se acomodan las frutillas cortadas.

Finalmente, se prepara la gelatina con agua hirviendo, se agregan los hielos para enfriarla rápidamente y, cuando estén completamente disueltos, se vierte con cuidado sobre la fruta. La tarta vuelve a la heladera hasta que quede firme y lista para servir.
Con una base crocante y un relleno suave, esta tarta de frutillas sin horno se presenta como una opción práctica para quienes quieren lucirse sin pasar horas en la cocina. Ideal para cerrar una comida o acompañar la merienda con algo dulce, fresco y casero.




