Después de catorce años de ausencia, Roxette regresó a Buenos Aires y lo hizo a lo grande: este jueves 16 de abril, unas 15 mil personas colmaron el Movistar Arena para reencontrarse con la leyenda sueca, ahora reconvertida en una banda de pop-rock con sonido demoledor y una nueva figura al frente.
El show, que marcó el debut de la formación 2026, dejó en claro que el grupo está más vivo que nunca y que la nostalgia puede convivir con la renovación.
Lena Philipsson: la voz que encendió la noche
Todos los ojos estaban puestos en Lena Philipsson, la cantante sueca de 60 años que tomó el micrófono tras la partida de la inolvidable Marie Fredriksson.
Y Lena no decepcionó: se adueñó del escenario desde el primer minuto, desplegando una energía arrolladora y una voz potente, áspera y sensual que recordó a grandes como Tina Turner o Janis Joplin.
En medio del show, la nueva vocalista de la banda le dedicó “su tema favorito de Roxette”, “It must have been love”, a la exlíder Marie Fredriksson, quien murió en 2019 tras 17 años de lucha contra un tumor cerebral.
Un show con guiños locales y una banda afiladísima
Roxette sorprendió en mitad del show con los acordes de “Jijiji”, el clásico de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, en un homenaje que sorprendió y emocionó a los argentinos presentes.
La banda desató una catarata de hits: “The Big L.”, “Sleeping in My Car”, “Dressed for Success”, y muchos más, con un sonido renovado, guitarras al frente y una base rítmica precisa.
La formación actual de Roxette es mucho más que un dúo: tres guitarras, bajo, batería y teclados, todos con un nivel altísimo y una energía contagiosa.
Per Gessle, líder, compositor y productor, demostró que sigue siendo el cerebro detrás de la máquina sueca de hits, pero ahora con una banda que suena más rockera y poderosa que nunca.
El repertorio fue un desfile de clásicos: “Crash! Boom! Bang!”, “Wish I Could Fly”, “Church of Your Heart”, “It Must Have Been Love” (la inolvidable balada de “Pretty Woman”), y un final explosivo con “How Do You Do”, “Dangerous”, “Joyride”, “Spending My Time” y el infaltable “The Look”.
Un homenaje a Marie y un futuro asegurado
El show fue también un tributo a Marie Fredriksson, la voz original que marcó a fuego la historia del grupo. Pero lejos de quedarse en la nostalgia, Roxette apostó por el presente y el futuro, con una Lena Philipsson que se ganó el respeto y el cariño del público local.
La máquina sueca de hits sigue girando, y en Buenos Aires quedó claro que Roxette tiene cuerda para rato. Los ídolos y sus fans, juntos otra vez, celebrando la música y la emoción de un reencuentro inolvidable.