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Wanda Nara llamó enojada a Zaira Nara en pleno vivo de Morfi para hacerle un reclamo: "¡No me dejan entrar!"

La esposa de Mauro Icardi llegó al país y tuvo que comunicarse con su hermana por un inconveniente que tuvo.

Wanda Nara llamó a Zaira en vivo para hacerle una queja: "¡No me dejan entrar!"

Estaban haciendo una torta de banana y dulce de leche en Morfi, todos a la mesa cuando Zaira Nara pidió disculpas en vivo porque la estaban llamando insistentemente de la seguridad de su casa. Tras atender, terminó contando en vivo que Wanda Nara estaba en nuestro país y que estaba intentando ingresar a su casa sin éxito.

“Me llaman de la guardia para decirme que está entrando mi hermana. Lo que pasa es que hay tantos familiares peleados… Yo no autoricé a nadie”, lanzó la conductora con humor sobre algunos conflictos familiares que tienen. “Vino a visitar a mi nena. No entiendo por qué no la reconocen y la dejan pasar. Wanda odia que no la tenga autorizada”, reveló.

Zaira: "Lo que pasa es que los Nara somos todo un tema. Chequean varias veces que estemos todos bien".

“¡No me dejan entrar!”, fue lo primero que lanzó Wanda cuando el personal de seguridad le pasó el teléfono para que hable con su hermana. “Lo que pasa es que los Nara somos todo un tema. Chequean varias veces que estemos todos bien”, siguió Zaira la broma familiar. “Vine sin valija, vine a trabajar poquito tiempo”, comentó la esposa de Mauro Icardi, misteriosa.

Zaira: "¿Te vas a quedar a dormir en mi casa? Me olvidé de decirte que tengo a dos amigos viviendo en mi casa. Jako se fue y mi casa es un quilombo. También estoy cuidando un gato y un perro. Bueno, vemos, nos acomodamos".

La conductora también confesó que su hermana cayó en un momento inoportuno: “¿Te vas a quedar a dormir en mi casa? Me olvidé de decirte que tengo a dos amigos viviendo en mi casa. Jako se fue y mi casa es un quilombo. Estoy cuidando un gato, un perro, ahora llegó mi hermana y una pareja de amigos. Bueno, vemos, nos acomodamos...”, le comentó por teléfono, pero Wanda seguía en la misma. “¡Nadie me abre! Sigo llamando”, se quejó con un grito, mientras Zaira finalmente le daba la aprobación al hombre de seguridad para que pase a su casa.