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Viviana Saccone, una mujer en plenitud: "Aprendí a tomar las riendas de mi vida sin poner culpas afuera"

Viviana Saccone, en plenitud: "Aprendí a tomar las riendas de mi vida sin poner culpas afuera". Foto: Musepic
Viviana Saccone, en plenitud: "Aprendí a tomar las riendas de mi vida sin poner culpas afuera". Foto: Musepic

La actriz de Separadas y la obra teatral Por el nombre del padre se confesó en una charla a fondo con Ciudad.

Afuera parece que una tormenta no va a tardar en comenzar. Viviana Saccone (52) llega al hotel a cara lavada y con ropa liviana de verano, acalorada. La humedad y el calor convirtieron a Buenos Aires en un caldo denso y asfixiante, pero ella saluda a todos y sonríe. Lejos de las villanas de culebrón que sabe interpretar o las pompas de divismos. Sí, sonríe de par en par.

“Natural” es la palabra que dice cuando se refiere a su relación con el público que la sigue en la televisión, hoy en Separadas, y en el teatro de la mano de Por el nombre del padre con Pepe Cibrián. “Natural”, también, cuando habla del vínculo de sus hijas, Alegra (15) y Serena (13), con su fama. Y “natural”, pero esta vez no la pronuncia, cuando se refiere a la relación de cinco años que tuvo con el actor Santiago García Rosa (27) y la mediatización que llevó acarreada.

Así, en una charla con Ciudad, habla del momento que le toca vivir: de su reafirmación como mujer, sus deseos y de todo aquello a lo que ya no está dispuesta a ceder. De sus preocupaciones como madre de adolescentes, cómo elige cuidar su exterior y su interior. De su curiosidad nata que la hizo comenzar el CBC e interesarse en la sexología o cómo busca nuevos desafíos en la actuación, sea en la serie hit de Luis Miguel o en una obra donde encarna a todos los personajes sobre el escenario. “Intento vivir de la forma más fiel a mi misma”, enuncia, dos horas después "lookeada" y con una postal de Buenos Aires como fondo. 

-A la hora de repasar tu carrera, ¿qué personajes sentís que te marcaron?

-Me siento muy orgullosa de mi personaje de Victoria en Montecristo, en teatro el que hice en La Cabra con Julio Chávez. Y el de Más allá del horizonte que fue un boom. Los exteriores se hacían en campo abierto en San Antonio de Areco porque se necesitaban espacios sin cables, ni antenas. Fue una megaproducción con Italia.

-¿Qué personajes de otras actrices argentinas te hubiera encantado “robárselos” y hacerlos vos?

-No lo sé. Pero sí puedo nombrar a actrices que me encanta cómo trabajan y que alguna vez dije “qué lindo eso que están haciendo”: Érica RivasPaola Krum Florencia Peña. Las tres han hecho cosas muy variadas y que me provocan esto de “me hubiera gustado hacer eso”.

-¿Una Moni Argento en Casados con hijos, por ejemplo?

-¡Me hubiera encantado hacer eso! Encantada de la vida (risas).

-Ahora regresaste a la televisión con Separadas, una tira diaria. ¿Qué tiene la televisión que no te ofrece el teatro?

-Lo que te da la tele es un nivel de popularidad mucho más grande. Desde hace unos años estoy haciendo más teatro que tele y hacía tres años que no estaba desde Golpe al corazón. Me doy cuenta que siempre hay gente que te redescubre. Separadas tiene un público que supongo es bastante amplio, pero también hay un público muy joven que sigue a estas actrices divinas y de repente siento que aparece gente que no me seguía desde antes y esa es la gente que después te va a ver al teatro.

-¿Tus hijas se engancharon con Separadas?

-Sí, sobre todo porque está la mamá (risas). Ellas son las que la ven y aman a Celeste Cid, justo a mí que me toca ser con mi personaje un poco mala con ella.

-¿Qué te sedujo de Por el nombre del padre, la obra creada por Pepe Cibrián y que protagonizás junto a él?

-Antes de conocer el proyecto en profundidad, ya la idea de compartir teatro con Pepe Cibrián y que seamos los dos solos sobre el escenario sentí que iba a ser algo muy bueno para mí. Nunca había trabajado con él y la experiencia es alucinante. Lo primero que hice fue comunicarme con Pepe, fui a su casa, me leyó él toda la obra y me fue explicando esta comedia dramática que cuenta la historia de un matrimonio que está atravesando una situación muy delicada, uno tomó una decisión muy difícil y quieren contársela a sus hijos. Ahí aparecen personajes como los padres de ella, una portera y lo interesante es que estos otros personajes también los hacemos nosotros.

-Ese desafío como actriz me imagino que te parece aún más interesante.

-Todo el combo es fabuloso. Primero por lo que cuenta, lo que Pepe eligió contar en esta historia me pareció sumamente interesante. Después el modo, tener tantos personajes de una forma tan rápida y estamos en el escenario todo el tiempo y además, el tono. Es una comedia dramática desopilante, pero que consigue momentos muy conmovedores. Pepe es un creador y continuamente está viendo qué puede mejorar y lo hace en el escenario. Toma todo, no es un actor rígido que está sobre el escenario. Está todo muy vivo. Cualquier gesto o cualquier situación la incorpora.

-¿Sentís que el teatro comparado con la ficción diaria te permite mayor libertad?

-El teatro te permite mucho, es lo que más disfruto. Es donde está el compromiso más grande porque estás ahí en caída libre con el público y no hay vuelta atrás. Ante cualquier cosa que te pase, sea una laguna, una tentada de risa o lo que sea, una tiene que estar en mucha comunión con un compañero para poder salir de ahí, en lo posible sin que el público se de cuenta. El compromiso es mayor, tu cuerpo está ahí junto a tu alma. La tele tiene esto de que ante el error se puede volver a empezar de nuevo, se puede cortar y es lo mismo con el cine. En el teatro incluso el director pasa a un segundo plano una vez que empezó la obra. Es cuando uno se siente más actor.

 

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SU LADO MÁS ÍNTIMO

-¿Te sorprendió la repercusión que tuvo la relación con Santiago, tu expareja, por la diferencia de edad?

-Me sorprendió y me sigue sorprendiendo que esto sea tema. No fui la primera mujer que salió, antes de mí hubo muchas otras personas y sin embargo no pasó nada. No hubo tanto revuelo, pero en buena hora si eso sucedió. Muchas mujeres me han escrito para decirme "estoy casada con alguien que tiene veinte años menos que yo, hace quince estamos juntos y tenemos tres hijos". Me parece que las generalidades no son buenas en ningún caso. Yo en lo personal intento vivir de la forma más fiel a mí misma posible.

-¿Sentís que desde que se supo de tu noviazgo hay gente nueva que se te acerca?

-Puede ser. Hay algo que ocurre y ahora con las redes sociales uno está más enterada de todo lo que pasa y tiene otra comunicación. Yo veo todas las cosas que me escriben hombres y mujeres. No sé si es algo que resurgió. Siento que simplemente, de pronto, un día te ven.

-Siempre contás que cuando empezaste tu carrera te daban más edad y hoy te dan menos años. ¡Está bueno!

-Está bueno y a lo mejor se debe a esto. De repente hay gente que pensaba que iba a estar más hecha mierd… a esta edad (risas). 

-¿Y hoy cuál es tu estado civil?

-No estoy en pareja. Estoy viviendo, abierta a lo que la vida me presente. Estoy disfrutando de mi vida, saliendo con amigos un montón, que para mí es un planazo, y también soy una mamá muy presente. Siento que es una etapa en la que me tengo que dedicar a full a mis hijas. Pero obvio que también salgo, conozco gente.

-¿Qué es lo que te llama la atención de un hombre?

-Me importa la honestidad, ante todo, pero tiene que venir combinado con sentido del humor. Me gusta que sea divertido sin ser un payaso. Que pueda reírse de sí mismo y de un montón de situaciones. Una persona que se comprometa con la verdad, con quien se pueda hablar de todo y que tenga una cabeza abierta.

-¿Este énfasis en la honestidad es porque viviste situaciones de infidelidad, de engaño?

-No mucho, pero como todo el mundo. De los cuernos no se salva nadie (risas). Estoy en un momento de la vida en el que a mí no me interesa “caretear” nada, no sirve y tampoco me interesa que me “careteen” algo. Me puedo bancar cualquier situación en la vida del otro. Me gusta que en la mesa esté todo. Disfruto mucho eso y es algo que creo que no todo el mundo puede hacer, porque no todos se bancan la verdad. Eso me seduce sobremanera de la gente.

-Justo hoy se habla tanto de parejas abiertas, relaciones poliamorosas…

-Por ejemplo, si a alguien le pasa eso y quiere vivir así me encanta que se hable y sea un tema a pactar en la pareja. No la típica de “la monogamia sigue siendo lo mejor” y por atrás te meten los cuernos. Es una estupidez.

-Respecto a tu exterior y a la vez a tu vida cotidiana, vimos que empezaste a mostrar por Instagram tu rutina de ejercicios. ¿Qué hacés para cuidarte?

-Siempre tuve buena genética y nunca necesité cuidarme demasiado, pero hace un año comencé a pensar que el tiempo pasa muy rápido y me proyecté a futuro. ¿Cómo quiero llegar a los ochenta años? Ahí inicié una rutina de ejercicios. Lo que me motiva sobre todo es una cuestión de salud, para estar bien, ágil. Comprobé que tengo mucha más energía cuanto más hago. Y eso para tele y teatro es muy importante. Un día decidí mostrarlo también en Instagram porque me daba cuenta que la gente se enganchaba, los estimulaba para comenzar y pensé que es una cadena linda que se puede armar.

-¿Cómo cuidás tu espíritu? ¿Sos una persona creyente?

-Me considero una persona muy espiritual. Medito, creo en la energía y aunque vengo de una familia católica, no es la creencia que comparto. Llegó un momento en el que me puse a replantear qué me pasaba a mí y en qué creía yo realmente, más allá de los mandatos y de todo aquello que me había sido “donado” en la vida. A partir de ahí empecé a descartar ciertas cosas. Lo que yo llamo Dios, por ponerle un nombre a lo que hablo, tiene que ver con cuestión energética, de vida, del universo, de esa energía vital que hace que las cosas se relacionen unas con otras. Dios soy yo, está adentro mío, como en cada uno de nosotros y es nuestro gran potencial. A mí eso me ayudó muchísimo porque me enseñó a poder tomar las riendas de mi vida. Sin poner culpas afuera y entendiendo que lo que lograra dependía de mí. Además hay años de terapia.

 

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-¿Cómo toman tu carrera Alegra (15) y Serena (13)?

-De forma natural. Crecieron conmigo, ya son más grandes y son conscientes porque desde chiquitas la gente se acercaba a pedirme una foto o saludarme. No me siento acosada, tengo una vida común, voy al supermercado y me saludan. Mi relación con el público se da naturalmente. No hay situaciones en las que ellas se puedan sentir molestas.

-¿Cómo es la maternidad de dos hijas adolescentes?

-¡Soy una madre insoportable! (Risas). Con la comida y con todo. Antes les dejaba todo listo y ahora no, les dejo las cosas y les digo “chicas, tienen para hacerse esto, esto y esto”. Pero cuando llego a las once de la noche les pregunto si comieron y la respuesta es “no tenemos hambre”. Ahora cuando cocino se devoran todo, pero prefieren quedarse con el teléfono hasta cualquier hora. Soy rehincha. Las llamo siempre, les pido que se cocinen, que coman y más con el tema de la seguridad. Cuando salen tienen que mandarme mensajito, cuando llegan, en el medio, a qué hora llegan. ¡Todo! Como madre trato de ser flexible y entender cada cosa porque son adolescentes. Pero sí, les estoy atrás todo el tiempo. “Sacate la gorra, mamá”, me dicen. Me cuesta y reniego contra eso. Entiendo que para eso las eduqué. Sometidas, no.

¿Con qué aspectos de tus hijas te sentís identificada de cuando vos tenías su edad y qué aspectos de tu mamá encontrás en vos?

-Yo me reconozco en ellas en muchas cosas cuando tenía su edad. Y de mi mamá me encuentro parecida en muchísimos aspectos. En algunos, a diferencia de mi mamá y esto cuando lea la nota no le va a gustar, los cambio si es algo negativo. Al identificarlos veo cómo no repetirlos, en cambio mi mamá es más de la escuela de “soy así, si no cambié hasta esta edad no cambio más”. A mi hija más grande le gusta provocarme desde la manera de hablar y yo hacía eso con mi mamá. Le gusta ser soez, ser guarra para decir las cosas y yo era igual. A mi mamá le molestaba un montón y yo se lo hacía a propósito porque sabía que le disgustaba y mi hija es tal cual. También hay un aspecto muy creativo que compartimos. Mi hija mayor escribe, le gusta cantar y estar haciendo cosas conmigo. Y la menor está más en la búsqueda, es muy solitaria, como yo cuando era chica, es de quedarse horas y horas en la habitación, algo que la mayor no tiene.

-A la hora de hablar de temas como el sexo, las drogas, el alcohol, ¿cómo los enfrentás en una edad como las de tus hijas?

-Abiertamente. En casa se habla de todo y agradezco mucho eso. Les marco todo el tiempo lo que intento trabajar que también es un paso difícil. Uno muchas veces cree que porque les digas ciertas cosas, así van a ser y no es tan así como uno se lo imagina. Yo intento hacerles toma conciencia sobre la importancia del diálogo, la honestidad, la confianza para contar lo realmente importante y esa me parece una herramienta fundamental ante cualquier situación de peligro o que puede implicar algún riesgo para ellas. Hablamos de todo eso. Me asusta la naturalidad con la que toman algunas cosas.

-Te cambio el tema con una información que nos sorprendió: ¿es cierto que arrancaste el CBC de Psicología?
 
-Lo arranqué y lo tuve que dejar, como muchas cosas cuando los tiempos cambian. Justo estaba sin trabajar en ese momento y yo siempre estoy haciendo distintas cosas. Hace dos o tres años empecé a hacer cursos de narrativa, dramaturgia y me interesó hacer mucho psicología. Me anoté en el CBC de la UBA, hice el primer cuatrimestre perfecto y ya en el segundo empecé con ensayos, teatro y las materias que tenía que cursar no me coincidían con esos tiempos y ahí quedó. Ya lo retomaré en algún momento.
 
-¿Ibas a cursar? ¿Qué reacciones tenías de tus compañeros?
 
-Iba a cursar todos los días, rendía y me pasaba lo mismo que me pasa en la vida. Creo que es por mi manera de ser. Tengo un perfil muy bajo, soy muy tranquila y los vínculos que se dan conmigo siempre son así. Hubo una situación con un compañero cuando un profesor de repente me dijo “yo te conozco a vos, sos actriz”. Fue cuando ya estábamos casi terminando la cursada. Un compañero saltó con “sí, acá todos nos estamos haciendo los boludos pero ya la conocemos todos”. Y es eso. Todos me veían que iba a estudiar y me respetaban. Por ahí de pronto alguien sentada al lado mío me decía “te vi, vos trabajaste en tal lugar” y después seguíamos en lo que estábamos.
 
-Contaste que te interesaba la sexología dentro de esa rama.
 
-A medida que empecé a leer dentro de psicología cosas de Michel Foucault me di cuenta que la sexología me interesaba un poco más y me hubiera encantado mandarme por ese lado. En principio me gustaba para mí, para conocer. De curiosa que soy en la vida. Nunca me vi ejerciendo en lo inmediato y más en una carrera que lleva cinco o seis años y mucho más con el tiempo en el que iba a poder hacerla.
 
La producción de fotos exclusiva de Viviana Saccone para Ciudad. Foto: Musepic
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La producción de fotos exclusiva de Viviana Saccone para Ciudad. Foto: Musepic
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Fotos: Musepic 
Producción: Aldana Moreno Lusianzoff  
Maquilló y peinó: Kelly Silva 
Vestuario: Brava /  IG: @bravashops 
Locación: Sofitel Buenos Aires  Posadas 1232, Recoleta.  IG: @sofitelrecoleta 
Agradecimientos: Noelia Benvenutto