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Moria Casán reveló un desesperado pedido de Sofia Gala, alarmada por su salud: "Me dijo 'decime que no te vas a morir'"

La conductora contó que su hija está aterrada por el coronavirus y recordó un llamado que le hizo pidiéndole que se cuide.

Moria recordó un desesperado pedido que le hizo Sofìa Gala, preocupada por su salud: "'Mamá, decime que no te vas a morir'"

La pandemia del coronavirus puso en alerta al mundo y eso generó que muchas personas entren en un estado de miedo y gran preocupación.

Recluida en su casa por ser una persona mayor de 60 años, Moria Casán le dio un móvil a Incorrectas en el que reveló cómo transita su hija, Sofía Gala, esta situación sanitaria de aislamiento preventivo, y recordó un desesperado pedido que le hizo la joven actriz, preocupada por su salud.

"Sofía es muy paniqueadora. Sofía ha llegado a llamarme, no ahora, para decirme: 'Mamá, ¡decime que no te vas a morir!'. Ella tiene un mambo con la muerte".

"Con mis nietos hablo por teléfono, pero no los veo. Tenemos Skype. Helenita (Tuñón) filma constantemente cosas de la familia y yo hablo con Sofía. Ellos respetan mucho todo. Sofía es muy paniqueadora. Sofía ha llegado a llamarme, no ahora, para decirme: 'Mamá, ¡decime que no te vas a morir!'. Ella tiene un mambo con la muerte y con la muerte de sus seres queridos. Yo soy la mujer más sana del planeta. Le dije: 'Por el momento no creo, me cuido mucho y amo mi salud. No sé si en el tercer día, pero en el cuarto día, resucito'. Ahí la hago reír. Pero ella es muy panicosa".

"Cuando empezó lo del coronavirus le dije que vaya a la farmacia a comprar cosas y me cortó el teléfono, empezó: '¡A mí no me digas eso!'. Ella tiene una ansiedad panicosa".

Puntualizando en la pandemia actual, la One agregó: "Cuando empezó lo del coronavirus le dije que vaya a la farmacia a comprar alcohol en gel, algún barbijo por si en algún momento lo llegan a necesitar, por si tienen tos o algo, y me cortó el teléfono. Empezó: '¡A mí no me digas eso!'. Después me llamó para pedirme perdón. Ella tiene una ansiedad panicosa".

En ese contexto, Moria finalizó el relato con otro ejemplo: "Ayer me llamó un montón de veces, cosa que nunca hace, para saber cómo estoy yo. Yo estoy divina, mejor no puedo estar".