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Milagros Brito, en la intimidad de su casa: "Fui mamá de mi cuarta hija a los 41 años y fue una edad re linda"

La empresaria recibió a Ciudad y habló sobre su vida familiar en una entrevista a fondo. ¡No te la pierdas!

Entrevista exclusiva con Milagros Brito en la intimidad de su casa

"Soy muy respetuosa de mis tiempos y soy bastante organizada. Tengo como un 'mapping' mental que me ayuda a dividir mi día y repartirme", dice Milagros Brito (42) mientras se ceba un mate y juega con su hija menor, Francesca (1 año y 3 meses). La famosa empresaria inmobiliaria recibió a Ciudad en su casa en la Zona Norte del Gran Buenos Aires, semanas antes del estallido sanitario y el protocolo de prevención instaurado por la pandemia del coronavirus. 

Acostumbrada a la exposición desde muy chica, ya que su padre Jorge Brito (67) es dueño del banco Macro y uno de los empresarios más influyentes de la Argentina, su fama tuvo un crecimiento exponencial cuando Roberto García Moritán (43), su exmarido y padre de sus hijos mayores (Santino, de 15 y Delfina, de 13), se casó sorpresivamente  con Pampita (42) en noviembre pasado.

Con tranquilidad y calidez, pero con visible firmeza en sus ideas, Milagros responde a todas las preguntas, con la crianza de sus hijos como disparador en la sección #ExpertxsEnPañales, donde los famosos presentan distintos tipos de maternidades y paternidades.

"Cuando empezamos a salir con Agustín le dije muy firmemente: 'Yo ya tengo tres, no voy a tener más chicos, vos no tenés hijos, quiero que seas libre porque no voy a tener otro'. Pero en un momento lo empecé a dudar, me relajé y ahí vino Francesca. Y ahora siento que es una edad re linda para tener hijos. La disfruto muchísimo".

-Te vemos acompañada por Francesca, la más chiquita de la familia, ¿cómo te sentiste con la maternidad de tu cuarta hija y pasados los 40 años?

-Francesca es la cuarta, la mimada y la primera hija de Agustín (Garavaglia, su actual pareja). También tengo a Santino y Delfina, de mi primer matrimonio (con García Moritán) y a Asia (9, fruto de su pareja con Lisandro Borges). A Francesca la tuve a los 41 años. Pienso que cada hijo es distinto y te agarra en distintos momentos. Con Francesca, por ahí incluso estuve más miedosa o más consciente de algunas cosas que pueden pasar, que cuando tenía 26 y tuve a Santino. Pero por otro lado, también estás más relajada: sabés que si no duerme exactamente a la hora que tenía que dormirse no pasa nada. También el tema de la confianza en una misma cambia mucho. Porque el miedo de no estar a la altura de la situación está siempre.

-¿Cómo lo fuiste trabajando a eso?

-Mirá, me quedó grabada una frase de nuestro pediatra que me dijo "una madre (o padre) nunca se equivoca, lo que se hace desde el amor y desde el cuidado siempre está bien". Es cuestión de ganar confianza y también no solo que tus hijos aprendan de vos sino también aprender vos de tus hijos.

-¿Cómo es Agustín como padre?

-Es gracioso porque cuando empezamos a salir con Agustín le dije muy firmemente: “Yo ya tengo tres, no voy a tener más chicos, vos no tenés hijos, quiero que seas libre porque no voy a tener otro”. Pero en un momento lo empecé a dudar y dije “es ahora porque después se va a complicar”. Y me relajé... y ahí vino Francesca. Ahora siento que es una edad re linda para tener hijos. La disfruto muchísimo. Y Agustín es súper, súper presente. Es su primera hija, encima es mujer, entonces tiene esa conexión padre e hija que es real que sucede. Además de trabajar mucho, yo tengo otros tres hijos con una vida social muy amplia y muchas actividades. Así que Agustín no solo se ocupa de Francesca sino también de los otros tres. Es realmente una crianza compartida. Es súper amoroso, tiene una personalidad muy tranquila y es muy dedicado a lo que hace. Yo soy más acelerada. Él maneja muy bien sus tiempos y cuando está con Francesca, por ejemplo, se dedica a ella, le juega y como madre es algo que me gusta mucho ver.

"Muchos se sorprendieron cuando fui al casamiento de Rober y Caro, pero lo cierto es que yo me separé hace 12 años y ya somos amigos. Me parece que lo normal es acompañarnos. Él viene acá a casa, comemos juntos, se toma un vinito con nosotros, se lleva muy bien con mi pareja también".

-¿Cómo creés que cambió la repartición del cuidado de los hijos y la casa en este tiempo?

-Como sociedad estamos yendo hacia este tema de la igualdad que tiene que ver con esto: como mujer no solo tenés que estar al cuidado de los hijos sino que muchas veces también trabajás, tenés tus momentos de esparcimiento, entrenamiento o lo que te guste. Me parece que los hombres también empezaron a disfrutar estos espacios. Y también creo que es importante irte y no dejar cien indicaciones... Entender que la crianza del padre, en este caso, puede ser distinta y que con él hacen otras cosas. Y una como madre y mujer, aceptar eso.

-Ya hablamos de Francesca, ahora contame cómo te manejás con tus otros tres hijos, dos de los cuales ya son adolescentes.

-La adolescencia es un momento al que uno le teme, pero lo estoy viviendo como una etapa en la que hay que estar muy presente, pero dejándoles sus espacios. Sino es muy frustrante porque uno está como todo el tiempo esperando que te quieran, que te acepten. Trato de identificar los pocos momentos del día que podemos compartir, porque es así, ellos quieren estar en su cuarto, con sus amigos y no tanto con los padres. Lo que uno les propone en general no les interesa o directamente les parecés "un quemo". Por ahí yo me creo una mina copada, pero para ellos quizás no es así. Y entiendo que no es personal. Entendí que es un momento. Pero hay que estar presente; y estar y hablar. A mí me educaron de una manera bastante libre: hablar con la verdad, decir qué vas a hacer. Quizás fue distinta a la educación de mis amigas. Siempre les digo que sobre la verdd se puede hablar todo. El hecho de tener hijos y darles rienda suelta para que ellos manejen esa libertad está bueno.

-¿Cómo es el tema de las salidas, por ejemplo?

-Y bueno, este verano fue el primero en el que los dos mayores empezaron a salir. Es difícil pero siempre teniendo ciertas pautas, por ejemplo: se respetan los horarios, no se cambian los planes a último momento. Justo Roberto también estaba en Punta del Este, entonces fue bastante compartido el hecho de buscarlos por ejemplo. Nos turnábamos un poco y me gustó eso que ellos supieran que hay cierto orden, que a tal hora tu mamá, tu papá o a veces también Agustín, los iban a buscar. Es como que ellos se empiezan a sentir grandes, pero hay un montón de cosas que no pueden manejar, entonces está bueno estar cerquita.

-Te hemos visto con muy buena onda con Roberto, tu ex, y también con Pampita, incluso fuiste a su casamiento, ¿cómo transitan el tema de las familias ensambladas?

 -Ya lo vivo hace mucho tiempo, esta es mi tercera pareja y se da con naturalidad. No hay que minimizar el tema, todo lleva su proceso. Por ejemplo, ahora mis hijos más grandes que tienen su nueva familia con Rober y Caro. Es lindo porque tiene eso de que arranca como una vida nueva, expectativas, de alguna manera hermanos que van a ser parte su vida. Es lindo, pero también tiene su parte complicada, cuando hay distintas edades y muchos chicos. A mí me pasa un poco eso porque tengo de todas las edades, ahora a mis hijos también porque los de Caro son más chiquitos. Creo que lo bueno es respetar cada dinámica familiar. Quizás cuando yo era chica era raro. Pero hoy, la realidad -no digo que sea bueno ni malo- es que andar con las mochilas de acá para allá es algo que hacen muchos y eso hace que se sientan más identificados. No se sienten solos con eso. A Asia, por ejemplo, le costó un poco mi separación del papá y eso ayudó: hablarlo con otros amigos, ver que no están solos con la situación. Lo importa es ser equipo con el otro. En definitiva, desde que tenés un hijo con otro sos familia para toda la vida, eso es así.

-¿Tenés intercambios con los padres de tus hijos sobre su crianza?

-Sí, más allá de los intercambios o hasta las discusiones, que existen y también es sano, siempre uno piensa en el bien de los chicos.

-¿Y con respecto a tu relación con la nueva pareja de tu ex, más precisamente en el caso de Roberto y Pampita, cómo te manejás?

-Creo que en general la nueva pareja del otro es alguien que está para sumar y hay que ser generoso con eso. Es lindo que tus hijos se sientan queridos por otra persona. Está bueno que en la casa del papá (en mi caso), mis hijos estén con alguien que los tenga en cuenta. Creo que estamos aprendiendo y son cosas que uno las tiene que ir viviendo y asimilando.

-Muchos se sorprendieron cuando te vieron entre los invitados del casamiento, ¿cómo lo viviste vos?

-Sí, pero lo cierto es que yo me separé de Rober hace 12 años y ya somos amigos. Me parece que lo normal es acompañarnos. Rober viene acá a casa, comemos juntos, se toma un vinito con nosotros, se lleva muy bien con Agustín también. Creo que en la vida no hay que tener conflictos. Entre mujeres, menos; y con los chicos, ni hablar. No te voy a negar que he tenido algún que otro conflicto con mis ex en el divorcio, pero no te lleva a nada y si uno pone como prioridad a los chicos, todo es manejable.

-¿Cómo se charla en familia el tema de la repentina "fama" de tus hijos?

-Tanto Santino como Delfina entienden el lugar que ocupan y no se marean con nada. O sea, por ejemplo, el hecho de que ahora tienen mas seguidores en las redes es algo que pasa pero ellos entienden de dónde viene. Caro es una persona muy famosa y muy popular. De alguna manera ellos ya venían transitando un camino de salir en revistas, etc. entonces no es que les cambió de golpe. Sí es cierto que es más exponencial, pero los agarró en una edad en la que lo tienen más entendido. Y son cuidadosos de ciertas cosas. A mí igual me bloquean de las historias muchas veces porque soy la madre, ja, ja, ja, pero tengo mis formas de enterarme qué suben a las redes por ejemplo, así que estoy súper atenta.

-¿Sos muy detallista a la hora de respetar los horarios y actividades del día?

-Soy muy respetuosa de mis tiempos y soy bastante organizada. Tengo como un “mapping” mental que me ayuda a dividir mi día y repartirme entre mi trabajo de desarrolladora inmobiliaria, que me encanta y me apasiona, mis hijos, compartir mis momentos con Agustín para que no se pierda eso de la pareja. Además el tema del descanso hay que tenerlo en cuenta e intento dormir 7 u 8 horas por día para poder levantarme y rendir porque el día es muy arriba. Todas estas cosas me gustan y me hacen sentir realizada como mujer. Creo que todo se puede.

-¿Sentís que tu apellido te abrió puertas o te las cerró?

-De los dos lados. Pero son más las puertas que se me abrieron. Yo también elegí este camino y me abrí un poco de la tradición familiar. No me hallaba en el banco…

"He trabajado en el banco de mi papá (Jorge Brito) y pasé por todos los sectores. Por más que después no me dediqué a eso, creo que de todo uno aprende y trabajar es parte de la formación. Mi viejo siempre fue súper rígido con nosotros en ese sentido. A trabajar y sin boludear, nada de año sabático".

-¿Creciste un poco con ese mandato?

-Sí. Y más porque soy la primera de seis hermanos (Marcos, Constanza, Santiago, Mateo Jorge Pablo). Trabajé en el banco, obvio. Mientras estudiaba marketing y no tenía tanta carga horaria en la facultad, de una mi papá me llevó ahí y pasé por todos los sectores y el que más me gustaba era anteción al público. Por más que después no me dediqué a eso, creo que de todo uno aprende y trabajar es parte de la formación. Mi viejo siempre fue súper rígido con nosotros en ese sentido. A trabajar y sin boludear, nada de año sabático.

-¿Cuándo le dijiste que no ibas a seguir por el lado del banco?

-Empecé a estudiar diseño de indumentaria, de hecho tuve mi local durante tres años y todo. Después, ya cuando me había casado y había tenido a mi hijo mayor, me acerqué de nuevo al grupo, en el 2005 cuando me dieron un proyecto y a partir de ahí me enganché con los desarrollos inmobiliarios.

-¿Cómo te sentís como mujer en el mundo empresarial y siendo presidenta de una empresa de desarrollo inmobiliario (llamada Vizora)?

-Mirá, mi rubro era particularme de hombres, no solo en la construcción sino también entre los desarrolladores inmobiliarios. Yo estudié marketing primero y así arranqué, haciendo toda la marca de uno de los emprendimientos. Uno entra en un mundo que no conoce y los primeros años fueron más difíciles. Y también me pasó de decir “¿sabés qué? Esto no lo entiendo, ¿me lo explicás?”. Me he rodeado de gente muy generosa y el grupo al que pertenece mi familia me ha ayudado también.