Matías Schrank: "Todavía soy virgen, estoy esperando a tener novia y hasta hoy nunca me enamoré"

El subcampeón de Gran Hermano 2015 habló de su vida después del reality y -sin ponerse colorado- dijo que le gusta ser encarado por las mujeres.

Matías Schrank, el ganador de la gente de GH 2015. Foto: Ciudad.com
Matías Schrank, el ganador de la gente de GH 2015. Foto: Ciudad.com

Fiel a sus principios, y a sí mismo, Matías Schrank (20) jura que no cambió su forma de ser a pesar de la fama que logró tras su paso por la casa más famosa. El subcampeón de Gran Hermano 2015, ahora convertido en actor de El champán las pone mimosas, aseguró: "Todavía soy virgen".

El joven misionero abandonó su provincia y se instaló en Buenos Aires para triunfar en los medios, sueño para el que se preparó estudiando producción de televisión. "Conseguí departamento por medio de un fan. Pedí ayuda en las redes sociales porque estaba buscando un lugar donde vivir, y él se re copó. Me pasaba opciones de departamentos y yo le decía cuáles me copaban y cuáles no. Como estaba corto de tiempo, me vino genial su ayuda, no tuve que moverme mucho", le aclaró a la revista Pronto.

"Estoy esperando a tener novia y hasta el día de hoy nunca me enamoré. Me gusta que me encaren las chicas, y cuando se me acercan veo si me gusta o no. Siempre me pasa que vienen ellas a tirarme onda, y me encanta que sea así", dijo Matías... sin ponerse colorado.

"Me dejé estar en el gimnasio y el deporte porque no me dan los tiempos. Cuando termine de organizarme voy a retomar con todo", agregó. Y remarcó: "No hay chicas". Pero relativizó el poder de seducción que le dio la popularidad: "Antes de GH también tenía levante, lo que pasa es que al estar en televisión todo se potencia".

Para justificar su filosofía de vida, Matías Schrank, a quien hace un mes se lo vio a los besos en un boliche con la twitstar y cronista de ESPN Nati Jota, explicó: "Estoy esperando a tener novia y hasta el día de hoy nunca me enamoré". Y sin ponerse colorado, remató: “Me gusta que me encaren ellas, y cuando se me acercan veo si me gusta o no. Siempre me pasa que vienen ellas a tirarme onda, y me encanta que sea así. Igual, todavía no me acostumbro a que me pidan fotos y autógrafos. Por suerte siempre estoy con mis amigos y la situación es graciosa".