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Florencia Peña, una mujer que se construyó a sí misma: "Me siento segura con quien soy; hoy elijo estar en donde soy feliz"

Florencia Peña, confesiones de una mujer auténtica (Fotos: Musepic)
Florencia Peña, confesiones de una mujer auténtica (Fotos: Musepic)

La actriz habló con Ciudad de su reciente maternidad, la crianza de sus hijos, su amor con Ramiro Ponce de León, sus creencias, el feminismo y mucho más.

Una de la tarde, ¡en punto! Y las puertas de la casona de Florencia Peña (43) se abren al equipo de Ciudad Magazine. Sin demasiados rodeos, Flor arranca la sesión de fotos que la tendrá como personaje de tapa. En medio de los flashes, basta una mirada en 360° para comprender -en ese vistazo al universo íntimo del hogar- el mundo interior de la artista... 

Se trata de una casa llena de vida, luminosa y con varios altares budistas que dejan asomar rápidamente el costado espiritual de la actriz. "Creo en mi conexión con lo divino. No somos solo habitantes de la Tierra con un cerebro. Siento que la cabeza, el alma, el espíritu y el corazón son un todo", anticipa, disparando las primeras definiciones de la charla. 

Con una larga y rica trayectoria profesional, Peña logró ganarse un lugar destacado en el mundo artístico. Sin embargo, el logro que la tiene radiante, iluminada, es la bella familia ensamblada que conformó con Ramiro Ponce de León (43), el abogado salteño con quien se convirtió en madre por tercera vez, con la llegada de Felipe en octubre de 2017. Flor ya era mamá de Tomás (15) y Juan (9), fruto de su matrimonio pasado con el músico Mariano Otero. Y la armonía familiar que hoy disfruta le llevó mucho trabajo y -ciertamente- tiempo de construcción personal: "Creo que Felipe tiene la suerte de encontrar mi mejor versión como mamá, con el aprendizaje que me dieron mis otros hijos, con los errores y los aciertos. Además, yo estoy mejor. Ya sé quién soy, no tengo que pujar tanto por saber hacia dónde voy, quién quiero ser. Hay algo de eso que me libera y me da más energía para conectar con este nuevo hijo".

Moderna y evolucionada, Florencia habló sin filtro de la crianza de sus hijos, su vuelta al teatro con Los vecinos de arriba (a tres meses de dar a luz), la pasión en la pareja y los planes de casamiento, previsto para el 7 de diciembre.  El feminismo y el debate sobre la legalización del aborto, tema de coyuntura nacional, resulta un buen puntapié para el diálogo...

"Con Ramiro teníamos muchas ganas de tener este hijo. Él es un padre muy presente, muy a la par: se levanta a la noche, le cambia los pañales y le da la mamadera. No hay una cosa de que él duerme y yo me levanto. Hay igualdad".

-¿Qué opinás del empoderamiento actual de la mujer? 

-Me pone contenta que en la Argentina haya una pulsión tan grande por la igualdad. Me encanta que el feminismo tome fuerza. Creo que estamos tomando conciencia de que es un momento muy importante para la vida de las mujeres. Es momento de empezar a desnaturalizar cosas que antes naturalizábamos. Queremos que haya menos muertes y menos mujeres golpeadas. Queremos mujeres empoderadas, que puedan hacerse cargo de sus vidas, que puedan ir en busca de sus sueños. Y creo necesario y urgente que salga la ley de aborto porque no es algo que estamos inventando, es algo que sucede y necesitamos legislarlo. También estoy de acuerdo con las mujeres que no están a favor del aborto, por su creencia o su moral. Pero es necesario que se legisle para que no se mueran más mujeres. Así que bienvenido el feminismo a los hogares de todos los argentinos.  

-Facundo Arana fue, sin quererlo, centro de polémicas por su dichos sobre la mujer y la "realización" con la maternidad, ¿qué pensás al respecto? 

-No, yo creo que las elecciones son muy personales. Yo elegí ser madre y tengo tres hijos. Pero ser madre no es todo lo que me realiza. Es una parte de quien soy, de la Florencia que armo todos los días. También está la Florencia mujer y la Florencia profesional. La maternidad es una faceta que a mí me da mucha alegría. Me encanta compartir mi vida con mis hijos, verlos crecer, acomodarme a lo que cada uno necesita, pero de ninguna manera siento que eso complete a una mujer. Por lo menos, no es el común denominador. A cada mujer la puede completar algo distinto. Muchas mujeres eligen no ser madres, y eso está buenísimo también. Es más, hoy por hoy hay más libertad para que puedan elegir. Antes estaba más establecido que la mujer tenía que ser madre sí o sí, que había venido al mundo a concebir hijos. Por suerte, ese pensamiento cambió. 

-De hecho, vos ya volviste al trabajo. ¿Soltás fácil la maternidad o sos culposa? 

-Soy culposa, pero creo que eso es algo que nos atraviesa a todas las madres. Igual busco mis espacios personales, con mi pareja. Necesito laburar, conectar con lo que me gusta hacer y con mis hijos. Estar todo el día con ellos no nos hace bien a ninguno, como no nos haría bien no vernos nunca. Todo tiene que ver con los trabajos y los momentos. Con el tiempo aprendí que necesito encontrar un equilibrio entre mis necesidades y las de ellos para que todos nos sintamos bien. 

-Cuando lo ves a Ramiro como papá primerizo, ¿qué sentís? 

-Es hermoso. Durante el embarazo él estuvo muy conectado con Felipe. Ramiro tenía muchas ganas de tener este hijo. Antes del nacimiento de Felipe, yo ya había descubierto que él iba a ser un gran padre: muy presente, muy a la par, con esta cosa de la igualdad. Ramiro se levanta a la noche, le cambia los pañales, le da la mamadera. No hay una cosa de que él duerme y yo me levanto. La cosa está compartida y eso me encanta. 

"Elijo la vida que tengo; me siento segura con quien soy. Lo externo no es más que una parte del todo. Yo no puedo dividir quién soy por fuera y quién soy por dentro, porque seguramente me debo ver más bella cuanto más feliz soy".

-¿Y con la distancia cómo se manejan? Imagino que debe extrañarlos… 

-Con la distancia Ramiro la está pasando mal, pero con respecto a extrañar al bebé, porque nosotros ya nos acostumbramos. Hace cinco años que estamos juntos y nuestra relación a la distancia funciona increíble. Obvio que tiene su lado B, como lo tiene la convivencia. Pero en este adaptarnos mutuo, ya estábamos organizados. Ahora con un niño se nos desorganizó un poco todo. Pero está bueno que las cosas se organicen y se desorganicen, porque la vida es movimiento y uno se tiene que ir adaptando a las nuevas circunstancias. Eso te va haciendo un poco más maleable. Cuando hay mucha resistencia a los cambios es complicado y la pasás peor. Así que yo me adapto. Además, también tengo una profesión que todo el tiempo me propone el cambio. Toda esa manera que tengo de vivir mi profesión la aplico mucho a mi vida en general y me rinde. 

-Opuesto al desapego, ya hay planes de casamiento... ¿Vos imaginabas, después de terminar tu matrimonio con Mariano Otero, que la vida te iba a sorprender con otra historia de amor? 

-No me lo imaginé. Pero siempre fui muy enamoradiza. Tuve parejas largas y nunca me costó volver a encontrar el amor. Obviamente que te vas poniendo más selectiva, más mañosa, y te das cuenta rápidamente cuando las cosas no van. Pero con Ramiro sucedió de la manera más increíble. Aunque yo, al principio, no había apostado a esta relación por la distancia. Y creo que eso estuvo bueno porque siempre nos juega en contra la expectativa. Entonces, cuando no hay expectativa, no le ponés una carga a las cosas y hay algo que fluye. Y nosotros fuimos fluyendo, fue sucediendo y ahora resulta que hace cinco años que estamos juntos y tenemos un hijo en común, con una vida hermosa en Buenos Aires y en Salta. Somos felices con la familia ensamblada que tenemos. 

-En notas anteriores dijiste que habías tenido un embarazo muy sexual. ¿Cómo está ahora la pasión en la pareja? 

-La pasión sigue intacta, lo que no tenemos son muchos espacios. Es complejo cuando llegan los hijos porque, si bien yo entiendo que la pareja necesita sus momentos, los bebés acaparan mucho. Cuando Ramiro está en Buenos Aires, a la noche me pasa a buscar por el teatro, venimos a casa, dormimos a Felipe y por ahí a la media hora ya está llorando. Y cuando finalmente se durmió, nosotros ya estamos muertos. Así que ahí estamos, tratando de encontrar nuestros espacios. Pero lo bueno es que nosotros hablamos todas las cosas, vivimos la vida chequeándonos, viendo si está bueno lo que nos está pasando o si hay algo que modificar. Al hablarlo y al tenerlo presente no se nos hace tan duro. 

"La pasión en la pareja sigue intacta, lo que no tenemos son muchos espacios. Es complejo cuando llegan los hijos porque acaparan mucho el tiempo. Pero lo bueno es que con Ramiro hablamos de todas las cosas. Vivimos la vida chequeándonos".

-Siguiendo con la parte física, se te ve espléndida. ¿Te cuidás? ¿Qué importancia le das al cuerpo? 

-Tengo una buena genética y me alimento bien. Pero no soy obsesiva en lo más mínimo. Me doy mis gustos, soy dulcera. Puntualmente con este embarazo, y a los 43 años, pensé que me iba a costar más bajar. Pero fue con el que más rápido volví a mi peso. Y no fue por amamantar, porque yo no les di la teta a mis hijos. ¡No tengo leche! Creo que es porque estoy bien yo. 

-Digamos que estás conforme con la imagen que te devuelve el espejo. 

-Absolutamente. En general, sin ponerme obsesiva ni vanidosa, yo me quiero. Y me quiero por lo que conseguí y porque siento que elijo la vida que tengo. Me siento valiosa para mí. Siempre le puse mucha acción a mis deseos, conseguí ir en busca de lo que soñaba o de lo que quería hacer. Y me banco el fracaso, que sea un aprendizaje. Entonces, desde ese lugar es que me siento segura con quien soy. Lo externo no es más que una parte del todo. Lo que yo creo que funciona en cualquier ser humano es elegir estar en un lugar que te haga feliz. 

-Hablamos mucho de Felipe, ahora quiero que hablemos un poco de Juan y Tomás. ¿Cómo son sus personalidades? 

-Juan es muy parecido a mí cuando era chica. Él es todo para afuera, muy alegre y muy artista. Juan se expresa desde el cuerpo, desde el arte. Le gusta bailar. Y lo que tiene Juan, que me enseña todos los días, es que tiene una cabeza libre. Él me enseña, por más que yo lo supiera, que los colores no tiene por qué ser femeninos o masculinos. Hay cosas que están estipuladas de una manera y no tiene por qué ser así. Por ejemplo, a Juan le gustan los corazones. Entonces va y se compra una carpeta de corazones. Y por ahí la vendedora le dice: 'Pero esta carpeta es de nena'. Y él le responde: 'Pero a mí me gusta'. Y se la compra. Esas cosas, que por ahí son pequeñas cosas, a mí siempre me dejan pensando. Y Toto, el más grande, tiene una sensibilidad y una empatía con las personas que me mata. Muchas veces yo no me doy cuenta que él observó o vio cosas que lo lastimaron o no le gustaron, y me las plantea. A mí me encanta que él sea así. 

"Me pone contenta que en la Argentina haya una pulsión tan grande por la igualdad. Me encanta que el feminismo tome fuerza. Es momento de empezar a desnaturalizar cosas que antes naturalizábamos".

-Y ahora que Toto está de novio con Juanita Tinelli, ¿sos consejera? ¿Hablan de cómo tratar a una mujer? 

-Sí, obvio, cómo tratar a una mujer es algo que hablamos mucho en casa. Pero más que hablarlo es lo que ellos ven. Ramiro me respeta, me ama y me cuida. Y yo hago lo mismo con él. En mi casa no se viven maltratos de parte del hombre hacia la mujer. Además, su papá es igual. Lo aprendido es mucho más fuerte a lo que yo diga. Ellos viven una realidad de igualdad, donde hombres y mujeres nos respetamos y nos tratamos de igual a igual. Además, respetamos las individualidades. Cada uno de mis hijos tiene su particularidad, su individualidad, y yo las respeto, las promuevo. Intento que mis hijos entiendan que no es lo que yo quiero para ellos, sino lo que ellos quieren para ellos, porque yo los voy a acompañar. 

-¿Y cómo sos como suegra? 

-Yo hago el chiste de que soy una gran suegra. Con Juanita nos vemos, compartimos mucho. Ella me encanta, es hermosa. Pero más allá de Juanita, me pone muy feliz que mi hijo sea feliz. No hay celos que me atraviesen. Me encanta verlo bien, que esté enamorado, que me pregunte '¿cómo la puedo sorprender? ¿Qué le puedo regalar?'. Y que pensemos sorpresas juntos... Tengo una relación muy linda con Toto, y ahora con su novia. Juana está invitada siempre a casa.

-Tu consuegro es Marcelo Tinelli, ¿hablan del noviazgo? ¿Hicieron algún plan familiar? 

-Con Marcelo nos cagamos de risa. Todavía no hicimos un plan familiar. Pero a Toto lo invitaron a comer a su casa porque Marcelo no lo conoce tanto. Nos divierte cuando nos mandamos mensajes por WhatsApp. 

-¿Vas a estar en el jurado del Bailando? 

-No, por ahora no hay nada de eso. Estoy a full con el teatro y la película, ¡viendo cómo sigo con esta vida que es un quilombo!

-Por último, en cine te vas a poner en la piel de Beatriz Olave, la mamá de Rodrigo. ¿Es un desafío mayor ponerte encarnar a alguien que sigue vigente? 

-Sí, siempre es un desafío componer a alguien que existe. Como siempre fue un desafío para mi hacer cosas que habían hecho otras grandes actrices en el mundo. ¡Pero me gustan los desafíos! Cuando aparece algo nuevo en mi carrera siempre pienso ‘¿qué más voy a aprender de esto?'. Lo difícil de esta situación no es solo componer a una Bety Olave sin imitarla, sino encontrarle el espíritu, encontrar a esta madre leona, coraje, que lo dio todo por su hijo. Y, por otro lado, hacerlo todo en cordobés. Así que ahí estoy, estudiando el cordobés de una manera muy metódica, porque yo soy muy laburante cuando me meto con algo.   

Fotos: Musepic.

Producción: Aldana Moreno Lusianzoff.

Styling: Romina Giangreco para estudio RFG Stylecoaching / Asist Sharon Dana.

Maquilló: Vero Luna Make up / IG: @veroluna.makeup.

Peinó: Ale Campos para Ale Campos peluquería.

Agradecimientos: Made in form Argentina, Pompavana, Clair Couture, Valdez Shoes, La mercería, Be Crude.