Flor de la Ve, una estrella fiel a sí misma : "En un momento sentí que me agredían y juzgaban constantemente"

La conductora de Flor de Tarde (por Ciudad Magazine) y panelista de LAM habló de todo: la maternidad, las críticas, la fama y mucho más.

Rompiendo prejuicios y pateando tableros con el impulso (y la seguridad) del talento. Saber que hay algo de "merecido" en esa lluvia de éxitos que vuelve como boomerang después de tanto sacrificio: porque nada fue sencillo para ella, eso seguro. Así, Flor de la Ve (43) forjó una carrera que ya lleva más de veinte años de trabajo ininterrumpido.

Basta una rápida mirada a lo largo de estas dos décadas, para descubrir que Flor casi no tuvo secretos con el público: compartió sus alegrías, tristezas y luchas. Desde el nacimiento de sus hijos Paul e Isabella (6), hasta la entrega de su DNI femenino en la conquista de su propia identidad o el dolor infinito por la muerte de su amigo del alma, Jorge Ibáñez.

Por estos días volvió a desnudar su universo más íntimo al sumarse a la campaña por la legalización del aborto y contar que perdió a su mamá por una intervención clandestina. “Toda mi vida la necesité y nadie pensó en mí. Entonces es hora de decir ‘basta’, por eso yo le pido al Estado y a los políticos aborto seguro, legal y gratuito para todas esas mujeres. Para Sabina Báez, que fue mi madre y no tuvo esa posibilidad porque no pudo elegir”, proclamó mirando a cámara, con tanta emoción como convicción.

"Por ahora veo lejano ser madre de nuevo. Si hubiera sido hace tres años, cuando mis hijos eran más chicos, me daba muchísimas más ganas".

Este momento tan especial en lo personal llega acompañado de un presente laboral inmejorable que la reencuentra con su gran amor: la conducción. Feliz en Flor de Tarde (lunes a viernes de 14: 30 a 16 hs. por Ciudad Magazine), ciclo que la vuelve a poner al frente de un proyecto propio, no escatima palabras de orgullo: “Es un programa increíble y me siento súper acompañada por este equipo de producción maravilloso. Nos divertimos día a día. Siento que el programa se instaló desde el momento en que debutamos. Es una propuesta fresca, para toda la familia y a la que le vamos incorporando cosas nuevas todo el tiempo”, dice en exclusiva a Ciudad. Y seguimos la charla...

- ¿Qué extrañabas de la televisión?

- Extrañaba tener un espacio donde pueda ser yo, porque esta es mi casa y pasan distintas cosas: cantamos, bailamos, nos reímos y tocamos temas de actualidad, todo con mi mirada, que es lo interesante.

- ¿Hay alguien a quien no invitarías a "tu casa"?

- No, ¿sabés que no? La lista está abierta. ¡Hasta a la Canosa invitaría, imaginate! Porque, de verdad, es un lugar en el que podría charlar de cualquier tema y aclarar las cosas. Lo hice tantas veces en otros medios, que creo que mi casa sería el espacio ideal.

- Es decir que invitarías a gente con la que tenés diferencias, como Canosa.

- Obvio. Es que lo que yo aprendí con el tiempo es que en la televisión nada es de vida o muerte. Uno puede tener diferentes puntos de vista ante ciertas situaciones pero después cada uno se va a su casa y sigue con su vida. No me quedo enganchada con lo que pueda pasar en la televisión.

- También arrancaste como panelista en Los Ángeles de la Mañana, un programa de especáculos, ¿cómo vivís tener que opinar de tus colegas?

- Lo importante es que cuando uno tiene una mirada sobre algún tema, al menos yo, siempre la doy desde un lugar de no juzgar a la persona. Quizás hay cosas de las que prefiero no opinar. Pero, en general, todo es con buena onda en el programa. Cada uno tira su punto de vista pero es divertido. La verdad que ahora que estoy adentro, me doy cuenta que es mucho más divertido de lo que creía cuando lo miraba en la televisión.

"Aprendí con el tiempo es que en la televisión nada es de vida o muerte. Uno puede tener diferentes puntos de vista pero después cada uno se va a su casa y sigue con su vida".

- ¿Y cómo es la relación con tus compañeras?

- Es buenísima. Ellas están felices de que esté y me dicen que hay otro clima de trabajo. No sé qué clima se vivía el año pasado, pero sí hablan de una buena energía, de buena onda. Por ejemplo cuando Ángel se fue de vacaciones hace unas semanas, todas nos apoyábamos muchísimo cuando nos tocaba conducir. No tenía miedo porque soy una persona que ha me tocado trabajar en distintos lugares pero sí iba con pie de plomo por ver a lo que me enfrentaba. La verdad es que me sorprendió gratamente la buena onda que hay.

- ¿Estar en dos programas en vivo te hace sentir más cerca de la gente?

- La televisión te da una llegada mayor que el teatro, sin dudas. Ciudad Magazine y eltrece se ven en toda la Argentina, y eso hace que el público crezca.

- En algún momento dijiste que te habías alejado un poco del público, recuerdo que en Intrusos comentaste ‘mucho Chanel, siento que me desdibujé...’.

- No, pero no fue por eso. Creo que fue mal interpretado. Para mí, tuvo que ver con que en un momento me agredían muchísimo, me juzgaban constantemente. Así que decidí no opinar y simplemente me callé. Entonces, parecía que “el que calla, otorga”. Pero no se podía salir constantemente a aclarar o desmentir las cosas que se decían. Pero se dijeron muchísimas mentiras sobre mí. Elegí resguardarme y eso se confundió.

- ¿Y hoy cómo tomás las críticas?

- Depende la crítica. A la de las redes sociales no les presto atención directamente. Y de lo que me di cuenta es que en general se dicen muchas cosas sin chequear: es fácil mentir, injuriar y decir muchas cosas porque después nadie desmiente. Uno dice una mentira y se suman todos, repitiéndola al unísono. Si vale la pena desmentir, lo hago desde mis redes; y sino, lo dejo pasar.

"No mostramos mucho a nuestros hijos porque lo que más trato de hacer es preservar su identidad. No los puedo obligar a que tengan una vida pública porque sean mis hijos ".

- Tus hijos Paul e Isabella ya tienen seis años, ¿tenés ganas de tener otro?

- No sé, la verdad es que por ahora lo veo lejano eso de volver a empezar otra vez. Si hubiera sido hace tres años, cuando ellos eran más chicos, me daba muchísimas más ganas. Ahora me da más fiaca volver a empezar porque siento que estoy un poquito más “liberada” de responsabilidades porque ellos empezaron a ser más independientes. No creo… aunque no lo descarto.

- En el último tiempo no mostrás mucho a tus hijos, ¿es una decisión que tomaron con Pablo?

- No lo mostramos mucho porque lo que más trato de hacer es preservar su identidad. Una cosa es mi vida pública, que es mía y no es de ellos. No los puedo obligar a que tengan una vida pública porque sean mis hijos ya que no sé si el día de mañana les va a gustar o no pertenecer al medio. Al ser menores de edad, con Pablo tenemos el deber de cuidar su integridad y trato de preservarlos bastante.

- Cuando fuiste mamá recibiste cuestionamientos por el método del alquiler de vientre. ¿Cómo vivís las críticas que sufren otros famosos como Flavio Mendoza, Luciana Salazar o Marley por haber elegido el mismo método?

- Me parece que es algo que pasa constantemente en el medio: la gente habla porque el aire es gratis. Si tendrían que pagar para opinar, muchos se callarían. Pero como es gratis, cualquiera dice cualquier cosa. Todo el mundo quiere ser levantado en otros medios. Con respecto al tema de la maternidad y paternidad, uno lo hace de la manera que puede y que quiere. En este caso, es una manera diferente y que, hoy por hoy, se está utilizando mucho en el mundo, que ayuda a muchas parejas que no tienen la posibilidad de adoptar o tener hijos de forma natural. Es una manera de cumplir un sueño. En ese aspecto, desde el momento en que lo hice, jamás juzgué el método que se elige.

 

Videos y edición: Leandro Bevilacqua.