Carmela Bárbaro, una madre soltera rodeada de amor: "El parto lo presenció una amiga"

La periodista posó con su bebé, Manuel, y dio detalles de segunda maternidad, en la que decidió que no haya papá. Fotos de Pronto.

La fecha de parto era el 7 de febrero, pero el segundo hijo de Carmela Bárbaro (39) quiso llegar antes: el 25 de enero, la periodista dio a luz a Manuel en el Sanatorio Finochietto. El bebé pesó 3,150 kilogramos y las primeras horas de vida tuvo que permanecer en neonatología por un pequeño problema respiratorio. 

"A la clínica me acompañaron cinco personas contado a mi mamá y a algunos amigos. El parto en sí lo presenció una amiga que se llama Mariana Pereda. Estuvo muy valiente en querer entrar conmigo... Además es psicóloga y eso me ayudó mucho", dijo Carmela en Pronto.

"Nació agitado. El término técnico es distrés respiratorio y quiere decir que le costó adaptarse a respirar por sus propios medios una vez que di a luz. El trabajo de parto fue bastante forzado y eso hizo que el bebé tuviera que pasar cerca de diez horas en neonatología, hasta que los médicos estuvieran seguros de que estaba bien", explicó la flamante mamá en la revista Pronto, donde posó con su bebé y Elena (5), su primogénita, fruto de su relación con el periodista Gerardo Rozín.

Tras dejar en claro en reiteradas notas que iba a ser madre soltera, Bárbaro aseguró que recibió a su segundo hijo contenida por sus familiares y amigos, quienes no se apartaron de ella durante los nueve meses de gestación ni en el parto.

"A la clínica me acompañaron cinco personas contado a mi mamá y a algunos amigos. El parto en sí lo presenció una amiga que se llama Mariana Pereda. Estuvo muy valiente en querer entrar conmigo porque si bien ella tiene dos hijos, es difícil estar del lado del que acompaña. Además es psicóloga y eso me ayudó mucho", sostuvo Carmela, feliz de tener a Manuel en sus brazos.

Tiempo atrás, cuando confirmaba la dulce espera y anunciaba que iba a ser madre soltera, así explicaba su decisión: "No hay papá y no tengo que darle explicaciones a nadie (…) Entiendo que hay mucha gente que está muy intrigada y también entiendo cuáles son mis límites que tienen que ver con la identidad de mi hijo. No tengo nada que ocultar, me siento bien, tengo una panza hermosa, tengo una hija hermosa y me encanta la familia que estoy construyendo. Me parece que eso estaba bueno mostrarlo y no apostar a la polémica de mostrar o no quién es el padre".