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Alejo, el campeón de MasterChef, se confiesa: “Hice un personaje. Si fuera así, no me querría ni mi mamá”

A horas de consagrarse como el gran ganador de la edición 2015 del reality de Telefe, habló de todo con Ciudad.com: la rivalidad con Martín, sus detractores, la fama y el amor. 

MasterChef: videonota con Alejo para Ciudad.com

Generó amores y odios, despertando tanta admiración como críticas mientras hacía lo que más ama: cocinar. Pero lo que no hizo Alejo Lagouarde (26) fue pasar desapercibido en la segunda temporada de MasterChef, el exitoso reality culinario de Telefe, del que hace sólo horas se consagró ganador.

El campeón más polémico se muestra feliz, un tanto incrédulo por la atención recibida y -sobre todo- con la vista puesta en el futuro  tras la gran final frente a Martín, su “archienemigo” durante toda la competencia: “Me siento raro, no caigo, preferí pensar que perdía para que la desilusión fuera menor. Se ve que la Ley de Atracción en este caso fue inversa”, le dice a Ciudad.com en un mano a mano en el que el estudiante de Marketing, fiel a su estilo, no se calló nada.  

"El personaje que hice me ayudó a divertirme mucho y a no involucrarme tan personalmente con lo que pasaba con el reality, que era muy fuerte.Creo que si lo hacía con mi personalidad, mostrándome tal cual soy, quizás no hubiera llegado a la final".

- Desde un principio te mostrabas confiado en ganar.

- Sí, de hecho en biografía de Twitter dice ‘quiero ganar’. ¿Cómo me voy a anotar en un concurso si no pienso ganar? ¡Voy a ganar! El ‘no’ ya lo tenía. Es arriesgarse y siempre con la frente en alto. Todo el mundo confundió mi forma de actuar con arrogancia y soberbia. Pero no fue así sino que si yo no me la creo, no se la cree nadie. A veces mis compañeros iban con unos platos geniales hacia el jurado pero sin actitud y con miedo. Si vas con inseguridad, van a encontrar el error. No es autoestima alta sino exceso de energía.

- ¿Qué vas a hacer con el premio?

- Quiero tener una empresa de catering porque me encanta agasajar a la gente. Sin ser exagerado, cinco días a la semana viene alguien a comer a casa. Todo lo hago yo: compro las bebidas, cocino, lo disfruto muchísimo.

- ¿Cuál fue el evento más emotivo de la final?

- No tuve un momento más emotivo pero el instante en el que me tembló todo el cuerpo fue cuando estaban a punto de decir al ganador. Después, estuve muy tranquilo y creo que la final fue la instancia de la competencia en que más tranquilo estuve. Planifiqué bien los tiempos, lo pensé mucho y me sobró tiempo.

- ¿Cómo viviste que te tocara la definición con Martín, que era el Súperclásico de MasterChef?

- Fue el River-Boca de las hornallas porque personalmente está todo genial con él. La verdad que fue tremendo porque Martín era del que yo decía ‘este me puede meter mucha presión, hay que derribarlo’ como competidor, ¡no como persona! Hay que entender que es un reality, una competencia y que yo hice un personaje. Si me mostraba tal cual soy seguramente me hubiera derrumbado a mitad del reality. Así que tuve que ponerme esa coraza que era mi personaje. No hubo nada personal con ningún competidor, los amo a todos.

"Si yo algún día pudiera pensar un 8% de lo que piensa Germán, me haría la vida. Es un genio, hay que leerlo un poco y se van a maravillar".

- ¿Te divierte el papel de malo?

- Me encantan las cosas que me escriben y bienvenidos sean también los que me put… Si nadie te put… por ahí no sabés en qué te estás equivocando y no cambiás. Está bueno el papel de villano. Y está muy bueno que mucha gente entendió que se trata de humor ácido. Si yo fuera así, no me querría ni mi mamá. Es un personaje… ¡sino me desheredan! Me ayudó a divertirme mucho y a no involucrarme tan personalmente con lo que pasaba con el reality, que era muy fuerte. Eso me protegió porque yo sólo quería cocinar. Creo que si  lo hacía con mi personalidad, mostrándome tal cual soy, quizás no hubiera llegado.

- Entonces, ¿no te molestan las críticas?

- Siempre agradezco a la gente que entiende mi humor. Fue humor ácido y nada más. Hay gente que me juzga porque le quiero ganar a alguien o porque le saqué minutos de cocina a Martín pero es una competencia, lo tienen que entender. Así que los insultos que tenían que ver con la competencia me resbalaban. Todos las put… que recibí fueron para el personaje, no me las tomé de forma personal.

- ¿Te arrepentís de algo?

- No, creo que construí bien el personaje y generé tanto amores como odios. Te repito, si yo no hubiera armado ese personaje, me hubieran llegado a mí los insultos.

- ¿Cómo te llevás con todos tus compañeros después del reality?

- Me llevo excelente, ayer vimos casi todos juntos la final en mi casa. Ellos saben que todo lo que he dicho de ellos es porque era un personaje y nunca sentí nada de lo que dije.

"Me llegan todo el tiempo propuestas románticas, sexuales… de todo tipo. Estoy soltero pero no acepté ninguna... aunque estuve a punto de aceptar miles".

- ¿Cómo tomaste esta fama repentina?

- Es raro, para mí no es fama. Tuve mucha exposición de repente y no puedo creer que me pidan permiso para sacarse una foto a mí que soy un cualunque. Sólo soy un amateur que tiene que seguir aprendiendo. Si alguien por ganar un reality de amateurs se la cree, le va a ir mal. No hay que creérsela en la vida, siempre hay gente de la que se puede aprender y que sabe más que uno.

- ¿Quién querés que gane la final de MasterChef Junior (miércoles 22.15 hs. por Telefe)?

- No sé si tengo un preferido, me cuesta juzgarlos porque son niños y me emociona demasiado su talento al ser tan chicos. Son el futuro de la gastronomía argentina que para mí hoy está comandada por Germán Martitegui. Lucas y María son muy buenos pero prefiero mantenerme imparcial. Me partiría el alma si alguno de los dos se sintiera mal por lo que yo pueda decir.

- ¿Con cuál de los jurados te sentís más identificado?

- Si yo algún día pudiera pensar un 8% de lo que piensa Germán, me haría la vida. Es un genio, hay que leerlo un poco y se van a maravillar.

- ¿Te llegan propuestas románticas vía redes sociales?

- Sí, ¡un montón! Me llegan todo el tiempo propuestas románticas, sexuales… de todo tipo (risas).

- ¿Estás en pareja?

- Estoy soltero así que me pueden seguir mandando todas las propuestas que quieran (risas). Me pongo medio timidón… pero fíjense a quién están viendo y apunten más alto.

- ¿Tenés ganas de estar en pareja?

- El amor no se busca, llega y se encuentra con la persona indicada. El amor no se esfuerza. Estoy dispuesto a cualquier propuesta y agarraré viaje con la que más me guste (risas)

- ¿Aceptaste alguna?

- No, todavía no pero estuve a punto de aceptar miles (risas) Pero decía ‘si acepto a esta persona, ¿por qué no a esta otra?’. ¡Hay que ser justo! Soy muy tímido en lo que tiene que ver con el amor y la vida sentimental. Puedo aceptar muchas propuestas pero lo que nunca voy a ser es infiel.

- ¿Nunca fuiste infiel?

- No, jamás. Soy muy fiel a las personas: con mis amigos, compañeros de trabajo, facultad… pero si me hiciste algo malo que no me gustó, te borré de mi vida. Soy muy definitivo, blanco o negro, pero la gente que me acompaña va a estar conmigo toda la vida porque yo los elegí y ellos a mí.

- ¿Cómo es tu vida fuera de la cocina?

- Trabajo en una inmobiliaria y no paro de moverme en todo el día. Soy muy divertido, histriónico y vivo haciendo jodas. Muchos me dicen que no me tomo nada en serio pero prefiero tomarme la vida con humor porque es corta y así es más placentera.

¡De yapa, no te pierdas el Periscope que Alejo hizo con Ciudad.com!

Periscope con Alejo de MasterChef para Ciudad.com