Adictos a la pornografía

¿Puede la pornografía convertirse en una adicción? Parece que sí: cuando el XXX se apodera de tu vida.
¿Puede alguien convertirse en un adicto a la pornografía? Los especialistas discutieron bastante esta cuestión. Algunos piensan que no se puede comparar el uso excesivo de pornografía con el abuso de sustancias como la cocaína. Porque ¿tiene en sí misma la pornografía algún elemento adictivo? Bueno, claramente no de la misma manera que la cocaína.

Sin embargo otros dicen que sí, que la pornografía puede convertirse en adicción. Dicen que, aunque la sustancia no se inyecta, nos volvemos adictos a los químicos que nuestro propio cuerpo libera cuando vemos pornografía. Dicen que sí hay que hablar de adicción cuando el consumo de, en este caso material pornográfico, interfiere con la vida cotidiana de una persona.

Eso quiere decir: cuando alguien no puede dejar de ver y ver y ver pornografía al punto tal que deja de ir a trabajar, o abandona los estudios, o deja de ver a los amigos para poder seguir recluido en su universo porno.

También dicen que igual que un adicto a las drogas, que empieza por consumir un porrito cada tanto y después pasa a las pastillas y después aspira cocaína y después se la inyecta, en un camino que siempre va en subida, el adicto al porno empieza con las ofertas más estándares del XXX, pero avanza hacia terrenos hardcore y formulas más extremas. Es que el impulso es insaciable.

Internet es un dealer generoso. Imagínenlo: un proveedor que te regala el objeto de tu adicción... el acceso es muy sencillo. Y aunque parezca difícil de creer, ya hay gente que perdió su trabajo o terminó su matrimonio por esta adicción.

¿Pero es culpa de la pornografía que nos volvamos adictos? No creo. Como con casi cualquier cosa, el consumo excesivo es dañino y en ese tren tenemos a los adictos a la comida, los adictos al shopping...

Y como se suele plantear frente a cualquier adicción: es necesario pedir ayuda para salir.

¿Conocés a alguien adicto a la pornografía?

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