El bizarro que faltaba

Saturada está la pantalla de la presencia del excéntrico Ricardo Fort pero, aún así, cada vez son más los programas que deciden tenerlo en sus espacios como protagonista exclusivo.
Y dicen que la oferta responde a la demanda, así que habrá que entender que es la gente la que desea ver a este hombre millonario al que le encanta la cámara. "De empresario chocolatero a playboy nacional", así le gusta definirse a este gastador compulsivo que vive haciendo bandera de su fortuna y de los gustos carísimos que se suele regalar y que le gusta a obsequiar a sus novias de turno.

Un séquito de asistentes y amigos -por interés- rodean a este cuasi -famoso, con apellido de dulce, que en los últimos meses ha tenido más minutos televisivos que actores consagrados, mediáticos históricos y conductores diarios. A causa, y con motivo de su presencia en algunos programas de fin de semana, "RSM" armó un informe titulado "Este es el Fort", en donde se anunciaba la posible incorporación de Ricardo Fort a "El Musical de tus sueños". ¡La que le faltaba!, habrán pensado muchos.

Sucedió que el sábado en "Este es el show", el millonario fue uno de los invitados y, luego de haber sido presentado e interrogado por el valor de su indumentaria, se le dio la oportunidad de cantar en vivo. Así fue que entonó una versión ¿acústica? de "La locura automática", dedicada a su novia Violeta Loré. Luego el canto se empalmó con el baile y la pareja se meneó al ritmo de un reggaeton.

Rápido estuvo Listorti al pensar: canto más baile, igual "El Musical de tus sueños". En vivo entonces y, sin previa consulta, le preguntó a Fort sí le gustaría reemplazar a Miguel Ángel Cherutti en el próximo repechaje.

La respuesta fue rápida: "Cherutti mucho no bailaba así que tranquilamente". Un contrato simbólico fue el paso que le siguió a esta ya casi confirmada participación en el certamen de Tinelli. Ahora, en caso de ingresar al concurso, le esperará una disciplina que incluye horarios y obligaciones, la devolución de un jurado al que deberá respetar, y la imposibilidad de comprar con dinero a la gente que lo deberá apoyar; complicado para un chico acostumbrado a otra cosa.