Piercing genitales: están de moda, pero no son nuevos

El príncipe Alberto usaba uno para fijar su miembro a su pierna y que le queden lindos los pantalones, los romanos les ponían "candados" a sus esclavos para que no tuvieran sexo...
Me acerco con cautela al tema porque, confieso, me da un poco de impresión. Pero no es menos cierto que ya conocí a varias personas que disfrutan en la cama de sus aritos y cositas metálicas. Así que, si bien no puedo compartir con ellos su alegría porque se me arruga la cara ni bien miro de reojo la foto de un piercing genital, bueno, puedo sí, hacer un aporte al desasne general y ofrecerles ¿un poco de cultura?

Me pareció muy interesante saber, por ejemplo que el príncipe Alberto, marido de la Reina Victoria, allá promediando el 1850 (poco antes de la Revolución Industrial, para que se den una idea) usaba un piercing en el extremo de su pene para poder engancharlo al pantalón a la altura del muslo, de manera que el miembro se quedara prolijamente pegado al costado del pantalón. Es que los pantalones se usaban muy ajustados por aquellos días... Seguramente el príncipe Alberto no se imaginó que esa costumbre suya sería su legado para el siglo XXI. Ahora el más popular modelo de piercing genital masculino es el Príncipe Alberto.

Tampoco falto a quien se lo ocurriera usarlo como candado. Así lo hicieron algunos monjes que llevaban el suyo en la base del glande para impedir cualquier práctica sexual, o los romanos, que se lo colocaron a sus esclavos, hombres y mujeres, para que no pudieran tener sexo.

Los atletas griegos, aquellos que fundaron los juegos olímpicos, usaban piercings para mantener en su lugar el prepucio. Es que en esa época los atletas hacían deporte desnudos. De paso también servía para que no hubiera "roces" entre ellos. Ya sabemos que los griegos tenían grandes permisos para la homosexualidad...

Pero no en todos los casos se trató de prohibiciones. El Kama Sutra ya habla del piercing que atraviesa el glande como una herramienta al servicio del placer sexual. Y en África y en Arabia se usó como símbolo de la madurez sexual, generalmente colgando pequeñas piedritas del escroto de los varones.

Ya ven, el piercing genital estará muy de moda, pero es demasiado antiguo para ser novedad.