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Un festival de música country para todos los gustos

Desde el corazón de Nashville", según lo anunció el locutor, el estadounidense Brandon Pruitt cerró con un show poderoso y muy festejado la primera jornada del San Pedro Country Music Festival 09. Primera jornada que fue la única porque un temporal de viento y lluvia obligó a cancelar las presentaciones previstas para el domingo (la nueva cita será en noviembre, en fecha a confirmar).

Desde hace siete años, los fanáticos de la música country se dan cita en esta ciudad de la provincia de Buenos Aires bendecida por el río, la ensaimada y la amabilidad de su gente. De a poco, a los seguidores del new country, el bluegrass, el country rock y otras variantes, se sumaron miles de personas más, dispuestas a compartir un poco de esa pasión por el sombrero cowboy, las botas tejanas, los litros de cerveza, y el infaltable line dance (o "baile en línea").

El sábado, fueron más de 7.000 las personas que aprovecharon el sol a pleno y se fueron instalando desde el mediodía en el parque del Paseo Municipal sampedrino para escuchar a Marcos Lenn, encargado de la apertura.

La banda llamada Los hijos de Dylan, Old Richard y Micaela Epelbaum, Adrián Tigen, Alejandro Jaime y André Lajtavari fueron algunos de los grupos y solistas que pasaron por el escenario, aplaudidos todos, respetados, disfrutados por la gente. A la entrada del predio, muchos de ellos habían colocado unos pequeños gazebos en los que vendían personalmente sus nuevas producciones en CD.

A la manera de los viejos festivales no tan "profesionalizados", antes y después de su show los artistas se hacían público, aplaudían a otros, conversaban, se sacaban fotos... y hasta fotografiaban al público, como Pruitt, el yanqui que "no lo podía creer". Unos cuantos metros más allá, artesanos, vendedores de sombreros, las chicas del stand de tortas y, sobre todo, los puesteros del choripán y los sándwiches de vacío, hacían su propio festival.

Ya sobre la tarde, los uruguayos de Hickory Wind, The South (uno de los créditos locales) y la banda de covers de Creedence llamada Far West, hicieron aparecer en la improvisada pista de baile a los eximios de la Academia Rock & Roll (con sus remeras de rigor) y a los motoqueros de Vagabundos del Camino, con bandera propia.

Fernando Goin Quartet, impecable, precedió el preciso show de la estadounidense Kathy Chiavola, a la que siguieron, ya oscureciendo, el Coro Gospel Argentina y los aclamados locales Yulie Ruth y Las Ruedas del Sur. La luna ya se veía rodeada de agua, pero cuando Brandon Pruitt hizo su último bis con Purple Rain, la noche estaba "en pañales". Y siguió, nomás, por un largo rato, en los bares y las calles de San Pedro.«