Dos potencias se saludan

Ferrari había amenazado ayer con bajarse de la F1. Hoy se le sumó otro poderoso: Renault. ¿Qué están reclamando?

Renault se unió hoy a Ferrari en su amenaza de abandonar en 2010 la Fórmula 1 en caso de que la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) insista en aplicar una limitación presupuestaria que daría ventajas técnicas a quienes la cumplan. "La decisión de la FIA de introducir dos niveles de regulación técnica para 2010 ha causado que el Grupo Renault reconsidere su inscripción en el próximo campeonato de Fórmula 1", advirtió amenazante el fabricante en un comunicado.

El Consejo Mundial de la FIA decidió a fines de abril introducir un límite presupuestario voluntario de 45 millones de euros.

Los equipos que se atengan a esa frontera tendrán grandes libertades en los ámbitos del motor y la aerodinámica. Las escuderías que, por el contrario, gasten más, sufrirán limitaciones en su desarrollo técnico. Renault y Ferrari, por lo pronto, ya pusieron el grito en el cielo.

"Queremos reducir costos y mantener los estandars de calidad", advirtió el director del equipo, Flavio Briatore. "Pero nos negamos a aceptar un gobierno unilateral manejado por la FIA. Si las decisiones del Consejo Mundial no se revisan, no tenemos otra opción que retirarnos (sic) de la Fórmula 1 a fines de 2009".

Ante la crisis económica mundial y los gastos disparados de los últimos años, Mosley presiona para que los equipos reduzcan de forma radical sus presupuestos.

"Renault siempre consideró la Fórmula 1 como la cumbre del deporte del motor y el lugar perfecto para mostrar la excelencia técnica", dijo el presidente del equipo francés, Bernard Rey. "Seguimos comprometidos con el deporte, pero no podemos participar en un campeonato que opera con normas diferentes. Y si esas normas se aplican, nos veremos forzados a retirarnos al final de temporada".

El plazo de inscripción para la temporada 2010 es del 22 al 29 de mayo, por lo que la reunión entre el presidente de la FIA, Max Mosley, y la FOTA, presidida por el jefe de Ferrari, Luca di Montezemolo, será crucial.