La chica de la guerra, en Buenos Aires

Kim Phuc, la vietnamita que en 1972 el mundo conoció por una foto que la mostraba a los 9 años huyendo desnuda por una carretera, tras el bombardeo con napalm está en el país.
Kim Phuc, la vietnamita que en 1972 el mundo conoció por una foto que la mostraba a los 9 años huyendo desnuda por una carretera, tras el bombardeo con napalm a su aldea, está en Buenos Aires como embajadora de la UNESCO y dice que la fe en Dios la llevó a perdonar.

Kim, que participa hoy del Encuentro Fraterno de Evangélicos y Católicos en el Luna Park, lleva de por vida las cicatrices que le dejó el napalm, una gasolina gelatinosa de combustión prolongada que usó Estados Unidos en la guerra de Vietnam. Después de 37 años, aún le duelen los huesos "cuando cambia el clima", relata.

La foto que le tomaron ese día, mientras corría con el 75 por ciento de su cuerpo quemado, simbolizó desde entonces en el mundo el horror de la guerra, especialmente para los niños, un tema que se ocupa de difundir como embajadora de buena voluntad de la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Pese a lo vivido, "el odio desapareció" a partir de abrazar en 1982 la fe en Dios y aprender a "perdonar a mis enemigos", dijo durante una rueda de prensa. "Yo deseo que ningún niño sufra como Kim y ayudé a los niños de Afganistán porque yo sé de qué experiencia vienen y entiendo perfectamente lo que sufren física y emocionalmente los niños que fueron víctimas de la guerra.

A ellos les ayuda saber que si esta niña lo pudo hacer, ellos pueden" superar ese trauma, explicó. Kim contó que es recibida en universidades estadounidenses para exponer su testimonio, lo que es "una gran ayuda para que ellos piensen" en el retiro de las tropas de Afganistán e Irak. Kim Phuc es ciudadana canadiense y preside desde la ciudad de Toronto una fundación internacional de ayuda a la infancia víctima de la guerra.

En esa condición, tuvo ayer una recepción en el salón de los espejos del Palacio San Martín, junto al flamante Comité Nacional para los Refugiados en Argentina. La entrevista se desarrolló en castellano porque Kim vivió y estudió seis años en Cuba, a donde viajó enviada por el gobierno de su país natal.

"Mi tragedia se repitió cuando el gobierno vietnamita me descubrió todavía viva, cuando estudiaba el primer año de medicina en la ciudad de Saigón. Entonces me utilizaron para hacer entrevistas con la prensa extranjera y yo no tenía deseos de hacer nada", comentó. En 1986 pudo ir a estudiar a Cuba y en 1992 se casó: "fui de luna de miel a Moscú y en el viaje de regreso nos quedamos en la escala del avión en Canadá", donde aceptaron su pedido de asilo, reseñó.

Para entonces, Kim ya conocía la Biblia y durante toda la entrevista se encargó de enfatizar el mensaje de "orar por los enemigos", inclusive al punto de disculpar por su responsabilidad al piloto del bombardero que arrasó su aldea. "Yo lo conocí en el Memorial de los soldados, en Washington, y me dijo lo siento mucho, perdóname , nos abrazamos y lloramos mucho", describió.

El foto reportero Nick Ut, de la agencia norteamericana Associated Press, fue quien disparó al mundo la imagen de Kim corriendo con sus brazos extendidos por una carretera ocupada por soldados yanquis junto a algunos de sus ocho hermanos, que siguieron viviendo en Vietnam. Fue ese reportero el que la llevó a un hospital cercano, donde estuvo 14 meses internada.

"Lo llamo Tío Ut, es como un miembro de mi familia y hablamos por teléfono cada semana, porque vive en Los ngeles", contó. "Muchas veces deseé que esa foto no hubiera existido, pero luego la consideré un regalo para que yo pudiera trabajar por la paz", manifestó Kim Phuc, sobreviviente de la guerra de Vietnam.