El héroe menos pensado - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

El héroe menos pensado

Andrés Iniesta hizo el gol que en tiempo de descuento le dio el pase a la final de la Champions al Barcelona. Tímido como pocos, antidivo total y enemigo de las cámaras, este petiso de 25 años tuvo su segundo de gloria.

Andrés Iniesta nunca, pero nunca en serio, imaginó tener la gloria en sus pies. El, un pequeño anónimo, de los tantos que pululan en el mundo del fútbol, esperaba que una genialidad de Messi, o de alguna otra figura galáctica, salvara al poderoso Barcelona, que en tiempo de descuento perdía con el Chelsea y se quedaba afuera de la Champions. Pero el destino tiene esas cosas. Nuestro héroe ocasional se encontró con la pelota en la medialuna y su fierrazo seco, bien angulado, se clavó arriba. Gol, empate, locura catalana y pasaporte directo a la final de Roma, nada menos que ante el Manchester United. Hoy, claro, se habla del "Inestiaso".

No son noticia Messi _pese al pase decisivo_, ni Eto o, ni Henry, ni mucho menos el técnico Guardiola. El nuevo chico de la película es Andrés Iniesta, algo así como un "antihéroe" que enamoraría a cualquier diva compasiva.

Ya en camino a cumplir 25 años, su vida pasa por el fútbol y nada más que el fútbol. Cero carisma, cero talento, cero glamour... Cero protagonismo. Eso muestra un chico simple, que mira hacia otro cuando las cámaras de TV le apuntan a los ojos.

Incluso sorprendió por su "loco festejo", de correr hacia la consagración, sin destino fijo, antes de cruzarse con los periodistas, a quienes les espetó una frase tan espontánea como cruda: "Es un momento de la hostia".

Jugador del Barcelona desde los 12 años, cuando dejó su Fuentealbilla natal, Iniesta es hoy el gran ídolo de los catalanes, quienes anoche no paraban de gritar por las calles:"­¡Esta noche voy de fiesta, viene Andrés Iniesta!".

"Si alguien merecía la gloria, era él. Por su extraordinaria calidad futbolística, por supuesto, pero también por su inmensa categoría humana. Por su propio carácter introvertido es un jugador que trabaja y decide, pero no reclama jamás el más mínimo protagonismo. Ayer el fútbol se lo dio", dice el diario Sport.


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