Diego Olivera, Sebastián Estevanez: galanes a la hora de la siesta - Ciudad Magazine Pasar al contenido principal

Diego Olivera, Sebastián Estevanez: galanes a la hora de la siesta

Protagonizan, juntos, la telenovela "Herencia de amor", que hoy a las 15 estrena Telefé. Sus personajes serán antagonistas. En la vida real son amigos y tienen puntos en común: los dos triunfaron en México y armaron familias sólidas.

Son como el agua y el aceite pero se complementan a la perfección porque tienen mucho en común. Diego Olivera y Sebastián Estevanez son amigos en la vida real pero ahora la ficción los va a enfrentar como antagonistas en la tira Herencia de amor, la telenovela que empieza hoy a las 15 por Telefé como la gran apuesta de la tarde.


Los morochos argentinos serán Pedro (Estevanez) y Lautaro (Olivera), criados juntos durante la niñez en el campo y a quienes el presente encontrará cara a cara peleando por el amor de la misma mujer, Verónica (Luz Cipriota) y por la herencia en cuestión. Producida por Telefé Contenidos y escrita por Quique Estevanez y su equipo de colaboradores, en Herencia... también actúan Natalia Lobo, Antonio Grimau, Nora Cárpena, Thelma Biral y Luisina Brando, entre otros. (Ver Quién...).

Debe ser divertido enfrentarse en la tira cuando se llevan bien fuera de pantalla.


Olivera
: La verdad que sí. En la primera escena que grabamos, allá por enero, nos tentamos mucho. Pero después, nunca más porque entramos en el juego. Creo que tiene que ver con algo muy claro entre nosotros; yo hace tiempo que quería trabajar con Sebastián porque sentía que la química entre nosotros iba a funcionar más allá de la pantalla.
Estevanez: Nos conocemos mucho y eso se nota. El otro día, en una escena de boxeo, hicimos la coreografía marcada sin tocarnos -porque no somos profesionales- y quedó genial igual.
Olivera: Es que el enfrentamiento entre ellos es físico y psíquico.
Estevanez: El, desde chico, me viene psicopateando.(Risas). Aunque tiene sus razones, también, pobre.
Olivera: Lautaro es emocionalmente inestable. Pero hablá de tu personaje, dale.
Estevanez: Bueno. Pedro vive en la estancia a la que llega Lautaro con su novia, Verónica. Y Pedro, que tiene una novia de toda la vida y nunca se fijó en otra mujer, cuando llega Verónica siente algo...
Olivera:¡Es un hijo de puta!.(Risas) Nunca se fijó en otra mujer, llega la mía ¡y le echa el ojo! (Risas).
Estevanez: Pero él no lo hace a propósito, y a ella le pasa lo mismo y no lo pueden manejar.
Olivera: El personaje de Sebastián es emocionalmente básico, no tiene maldad, es instintivo. No sabe armar un plan, le sucede algo y hace un esfuerzo enorme para que no le suceda. Y esa es una veta que él maneja muy bien. En cambio, Lautaro es más racional, más manipulador.
Toda la charla estará llena de estos ingredientes: chistes, falsas chicanas entre los dos, mucha complicidad y un afecto sincero. Estevanez pide consejos sobre qué ponerse para la sesión de fotos, Olivera organiza y sugiere; lejos de la imagen de recios galanes, los dos se muestran como hombres de carne y hueso que saben seducir sin creérsela.

Si bien la novela está dentro del registro clásico del género, los personajes no serán tan lineales, ¿es así?


Olivera
: Claro. El culebrón tiene una definición simple: dos personas que se aman pero que hasta el último capítulo los guionistas no los dejan quererse. Pero acá, además, hay otro elemento interesante que es esta relación de amor/odio entre estos dos personajes masculinos.
Estevanez: Ninguno es ciento por ciento bueno ni ciento por ciento malo. Hay un dato: a Lautaro, su padre le robó la novia, diez años atrás. Y ahora llega y le quieren sacar a ésta también. ¡Pobre!
Olivera: Lautaro pasa por encima de lo legalmente ético y quiere hacer su propia justicia. Lo que me gusta es que se ve cómo arranca y cómo crece en él el rencor por esta situación. Hay muchos elementos interesantes para un culebrón.

Como protagonistas de telenovela, ¿se sienten cómodos con el rol de galán?
Estevanez: A mí me pasa, con lo de galán, que el típico estereotipo no me va. Prefiero el tipo humilde, sencillo, que gana por otro lado, el tipo normal con el que cualquiera se puede identificar.
Olivera: Pero recuperemos a Arnaldo André, a Raúl Taibo, a Ricardo Darín, a todos los que hicieron del galán una profesion.

Estevanez: Totalmente. Ojo, a mí me encantan como galanes pero mi estilo es otro. Mi primer novela la hice con Arnaldo y lo tengo en un pedestal. Todos ellos son ejemplos para mí, pero prefiero ir más por el lado del hombre común de la calle. Me encantaría hacer otros personajes más adelante, pero para un culebrón me seduce más ese estilo.

Olivera: Es interesante lo que pasa en la Argentina con ese tema. Esta es mi primera novela en tres años. Antes había hecho Se dice amor donde interpretaba a El Puma, un albañil. Y lo que me pasaba en la calle con ese personaje era increíble. Creo que Sebastián capta muy bien esa fibra de lo popular. Pero también es cierto que hay personajes oscuros que son muy interesantes para un actor y para una historia porque si no, no tenés qué contar. En México, donde trabajé, el rol está más estereotipado, y hay cosas que el galán no puede hacer. Me parece que tiene que ver también con que el público te vaya aceptando o no. Hay fórmulas que funcionan según el género, y el rol del galán es parte de eso y hay que aceptarlo así.

En un año con proyectos postergados o directamente suspendidos, "Herencia..." es una de las grandes apuestas del año. ¿Sienten presión?


Estevanez
: Es una apuesta fuerte y eso me pone contento. Creo que el horario de las 15 ya funciona como un segundo prime time.
Olivera: Uno siempre trata de dar lo mejor de sí, por respeto al público y a la industria, que lo merece. Esta es una producción a la brasileña, con muchos exteriores. Es una responsabilidad, pero me pone feliz trabajar en este equipo.

Los dos comparten, también un perfil bajo, más familiar.


Estevanez
: Así es. Nada de vida de farándula. Yo cuando no trabajo, disfruto de mi hija Francesca, de un año y medio, de darle de comer, bañarla, hago todo porque no me quiero perder nada.
Olivera: Me parece que este protagónico nos agarra en un buen momento, en eje con la vida familiar. El cambia pañales, yo llevo a mi nena, Vicky, de 5 años, al colegio y después le leo cuentos en casa. No nos creemos nada, somos muy profesionales.Creo que eso hace las cosas cristalinas y la gente se puede identificar. Uno hace un esfuerzo grande por mantener la familia, recuperar ciertos valores. No somos bandera de nada, pero está bueno. Ahora nos acostumbramos a que te elijan para una cosa y después renunciás. Está bueno recuperar un poco de honor.

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