Mi amigo el robot

El mundo de los robots sigue sorprendiendo día a día: ahora en Corea del Sur lanzan un Código de Ética para mediar las relaciones humano-robóticas. Para colmo, pretenden incluir la declaración de principios en los textos de los escolares del país. Por supuesto, todo inspirado en "Yo, Robot" del genial Isaac Asimov.

Quién haya leído o visto "Yo, Robot" la noticia que informaremos a continuación no va a causarle demasiados estragos: Corea del Sur creará un código ético para la convivencia entre robots y humanos. Sí, la idea puede parecer (y de hecho, lo es) robada de una novela de ciencia ficción y es uno de los muchos casos en que la realidad (una vez más) logró superar a la ficción.

Todo surge de la necesidad de sacar mayor provecho a la avanzada infraestructura informática que posee Cora del Sur, y con la que busca convertirse en potencia mundial de robots inteligentes para el 2010. Así lograría competir con Japón y Estados Unidos (países líderes en el área) y adelantarse al desarrollo tecnológico chino. El Ministerio surcoreano apuesta porque para que antes de 2020 haya al menos un robot en cada hogar, y que su costo esté alrededor de los 1.000 dólares. Los expertos consideran que los robots serán muy útiles en la sociedad surcoreana, ya que esta cuenta con una población cada vez más envejecida, y los robots ayudarán a solucionar problemas de mano de obra y contribuirán al bienestar social.

La Carta ética de los robots está siendo creada por un comité de expertos desde noviembre pasado y se espera que esté lista para antes de fin de año. Un dato muy llamativo es que el Gobierno desea incluir esta declaración de principios en los textos de los escolares del país. El Ministerio surcoreano de Comercio, Industria y Energía explicó que la carta pretende ser elaborada ya que se espera la llegada de robots pensantes para el futuro cercano.

Isaac Asimov escribió en 1950 la novela "Yo, robot" y revolucionó el mundo de los humanos. Allí se planteaba el problema de los robots pensantes, y se planteaban una serie de conductas que estos deberían llevar a cabo para no interferir con la vida humana. Defender al hombre, obedecer sus órdenes y procurar su propia auto defensa, cómo también poder distinguir entre la responsabilidad de un robot, de su fabricante y del usuario eran parte de las reglas a seguir.