Pintura clandestina

El trovador mestizo se juntó con el pintor polaco Jacek Wozniak y montó Manwoz, una exposición de arte plástico donde retoma universos de África, México y La Colifata, la radio del Borda.

¿Qué fue de la vida de Manu Chao luego de su último paso por la Argentina (había venido en noviembre con la Bembe Tour a tocar los temas de un disco-libro que no se editó acá, "Sibérie m était contée")? El músico tuvo una agenda repleta, que incluyó la composición de la banda de sonido de la película "Princesas", dirigida por León de Aranoa; y la elaboración de "Destino Esperanza, conversaciones", su biografía autorizada escrita por el periodista Philippe Manche. Antes, había producido "Dimanche á Bamako", el disco de Amadou et Mariam, dos músicos ciegos de Senegal.

Ahora, retomando "Sibérie m était contée", Manu Chao monta una muestra de pintura con todas las obras que acompañan ese disco-libro. Manwoz –tal el nombre de la expo- tiene lugar en Barcelona hasta el 15 de mayo. El ilustrador polaco Jacek Wozniak, su socio en el campo plástico, dijo que "es un trabajo conjunto con Manu: nos hemos influenciado mutuamente de manera natural". Y Manu agregó: "Este proyecto es especial y fue concebido de una forma puramente pasional, sin que aparezca ninguna reflexión táctica o comercial. Podemos pensar incluso en una explotación posterior del disco solo. Pero, por ahora, el proyecto fue el fruto del placer de un encuentro que desembocó en una historia que no ha dejado de crecer".

¿De qué van las obras? Colores, ilustraciones, arte naïf y pinceladas de un universo infantil redirigen a África (muchos dibujos están inspirados en Magreb y es posible que la muestra gire por el norte del continente negro), México y La Colifata, la radio del Hospital Neuropsiquiátrico Borda.

El libro original tiene 48 páginas, con textos de Manu e ilustraciones de Wozniak y del propio Chapulín Chao, que además compuso 23 temas para el disco que lo acompaña. "Siberie m était contée" demandó siete meses de trabajo en París y se convirtió en el trabajo más anárquico y alejado de los cánones comerciales de Chao. Los artistas se conocieron cenando en Vlalba, España, en casa de una amiga en común. Pero Manu Chao ya conocía el arte de Wozniak: "me había llamado la atención desde la etiqueta de una botella de vino", contó.

El proyecto creció como un encadenamiento de influencias recíprocas. Manu Chao recogió textos dispersos que acumulaba desde los remotos tiempos de Hot Pants, el grupo de rock que lideró antes de fundar Mano Negra. A partir de esos documentos, Wozniak dibujó, con sus peculiares modos naïf, paisajes urbanos, cielos estrellados, individuos singulares, animales de rasgos sencillos... e incluso un retrato de Radio Bemba, el grupo que acompaña a Manu Chao.

"He recobrado mi libertad. Es una higiene de vida indispensable y vertiginosa: lo que está claro es que me voy a mover. Tocar, escribir, viajar... La puerta de salida está abierta", dice Manu Chao, que viene de romper con la discográfica Virgin Records. "Estamos viviendo un periodo de transición, pero está claro ya desde ahora que la venta de música como se concebía estos últimos años es una batalla perdida. Por eso, la industria llora. Cosas mucho peores sucedieron en la siderurgia, por ejemplo. En el sector musical, se despide trabajadores abusivamente por el simple hecho de que los beneficios son menores. En realidad, los grandes jefes tiemblan porque, una vez más, es el underground el que mueve y tiene ideas", dijo.







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