La alegría y el espanto (de viajar en calesita)

Deformes, lisérgicos, tercermundistas son los dibujos de los paneles de más de 200 calesitas que la fotógrafa María Antolini compila en su libro llamado -precisamente- Calesita. Imágenes que reunió en muchos años de recorrer esta atracción infantil que según ella sobrevivirá "mientras haya gente que no sepa dibujar a Mickey".


Inquietantes. Así se ven las imágenes de Calesita, el libro de fotografías que la artista María Antolini editó "intencional y maliciosamente" en ese formato para mirarlas una y otra vez. Para dejar ver dónde se posó su mirada en muchos años de recorrer calesitas de la ciudad, el Gran Buenos Aires y la Costa Atlántica. Más precisamente en los paneles dibujados con personajes infantiles que, lejos de la perfección de la pluma de Walt Disney, recrean escenas de terror, presentan a los dálmatas deformes, a un Tribilín casi lisérgico y dejan mucho para la imaginación y por qué no para la refelexión. Para establecer una "arqueología de la infancia", por ejemplo, como propone el escritor Fabián Casas en el prólogo.

En 1994, esta fotógrafa con cv en el circuito artístico y alumna de Alberto Goldenstein, retrató a un Meteoro ñato, casi irreconocible, y ese fue el principio de este proyecto gestionado de manera independiente. Después vinieron miles de disparos en calesitas oxidadas, otras recicladas con Los Simpsons, otras con mensajes aleccionadores o como alegorías del miedo, del amor, la obediencia, lo absurdo y lo bello: los capítulos en los que se divide el libro.

El próximo sábado 30 de diciembre, a las 18, es la última presentación en la Calesita Parque Lezama, Av. Martín García y Defensa, San Telmo. Allí mismo tuvo lugar esta nota. Para los compradores del libro hay una vuelta en calesita y merienda gratis.