Arte al paso

Las zapatillas se convierten en obras de arte: en todo el planeta, los streeters customizan su calzado para salir a patear con onda. De este lado del mundo, la misteriosa Pum Pum explica cómo hacerlo.


En el taller de Pum Pum se mezcla el Guernica de Picasso y la Flequi, su personaje preferido: una nena rubia de pequeños ojos estrellados, casi una caricatura de sí misma, que brota de su mano en pocos trazos. Pum Pum (una diseñadora gráfica que guarda con recelo su nombre y su rostro) es una de las más activas street artists de la joven guardia argentina, que este año unificó esfuerzos para desparramar su arte de iconografía infanto-nipona-graffitera en murales a lo largo de Palermo y Colegiales. Pero hoy Pum Pum no pinta paredes. Pinta un par de "panchas", como elige llamar a unas alpargatas con suela de goma, blancas como un lienzo sobre un atril. No es la primera vez que lo hace: Cover Your Bones, una marca de ropa asociada al circuito alternativo de la galería Bond Street, la convocó junto a otros once artistas reclutados no sólo del street art, sino también del arte digital y el graffiti old-school, para formar el colectivo de los Zapartistas (integrado además por Atípica, Acampante, Brook, Buenos Aires Stencil, Doma, Fase, Punga, Dieguez, Rock Instrument Boureau, Plast y Zear) y producir una línea de calzado único, pintado a mano. El resultado final, de sólo doce pares, tiene por fin "llevar el arte callejero de la clandestinidad a la vidriera", explica Germán Eguía, de Cover.

La idea es pionera en la Argentina, pero en el mundo ya son tendencia las expo nómades de calzado intervenido. Sneaker Pimps llegó a Vancouver el pasado 3 de diciembre, con el apoyo (y el soporte) de Nike Air Force One y hasta el 10 de enero We Love Sneakers se está presentando en Málaga sobre modelos de Vans. La muestra de los Zaparistas debutó en la feria Trimarchi y el 10 de marzo se podrá ver en la South American Music Conference, en Costa Salguero. El street art avanza como una corriente estética difícil de detener y va más allá de las zapatillas: marcas como MINI Cooper, I-pod y Absolut Vodka; y más cerca en tiempo y espacio, Heineken, también recurrieron a este lenguaje. "Hoy por hoy, el arte callejero es tendencia, entró al mundo del consumo", dice Germán. "Y creo que para el verano de 2009 va a estar lleno de diseños de street art en la moda argentina; yo tengo la suerte de viajar y ver que en el mundo es lo más, aunque acá todo es tan primario que no sólo persiguen a los artistas cuando pintan en la calle, sino que además después les pegan encima un afiche de Perón".

De nuevo en el taller de Pum Pum, pasan 40 minutos (en trazos de lápiz, pinceladas de pintura para tela y delineados de marcadores) hasta que las panchas se trasnforman en una obra de arte de alta funcionalidad urbana. Ahí está Flequi, en el pie derecho. Pum Pum, la firma, patenta el pie izquierdo. "No se trata de hacer una zapatilla rara, sino de comunicar un concepto: el arte callejero", dice Germán. Y cuenta que en la primera reunión los Zapartistas votaron por la comercialización de sus "obras" y la mayoría eligió no venderse. "Es más que nada una cuestión artística y personal. Tanto que para armar los doce pares, tuvimos que pagarle horas extras a los obreros de una fábrica y quedarnos trabajando toda una noche con ellos...".