La denuncia de Paula por abuso sexual contra Joaquín Levinton en la Justicia, y luego su desgarrador testimonio en A la Barbarossa, desató la bronca del cantante al romper el silencio en DDM sobre la causa que cayó en el juzgado uzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 6 de María Alejandra Provítola.
“Estoy siendo acodado por esta persona hace siete años, por lo menos (...) Es una persona que ha tenido internaciones psiquiátricas”, arrancó el líder de Turf.
“No fuimos pareja, nos veíamos ocasionalmente. El problema fue cuando nos dejamos de ver que me empezó a mandar mensajes recontra violentos”.
“Me acusó de violación en un momento en que yo no estaba (en Buenos Aires)“, aclaró la noche en que tuvo un recital en Mendoza, y que Paula lo denunció ante la justicia por abuso sexual con acceso carnal.
“Yo realmente tengo miedo. Tuve miedo. Es real que me fui de ahí (N del R: el departamento donde se veía con ella) y me tuve que ir a la casa de mi vieja. Es una persona que está obsesionada hace siete años conmigo”.

“Hace tres días me mandó videos bailando en bolas. (...) Y tuve la mala idea de bloquearla, de lo que me arrepiento. Ahí explotó. (...) Empecé a cansarme de recibir los mensajes de la mina en bolas y no tengo ganas de que me aparezca en mi WhatsApp. Si lo ponés a la inversa es como que una mujer esté recibiendo todo el tiempo fotos del pito de un chabón”.
“Le voy a tener que poner un bozal legal, una perimetral y voy a pedir un botón antipánico”.
“Yo no tengo nada que esconder. No hay videos que me compliquen y jamás fui violento. (...) Que vengan busquen los celulares y las computadoras”.
“Estoy emocionalmente quemado. Estoy muy mal”.
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