Santiago Korovsky y Celeste Cid volvieron a verse las caras después de semanas de distancia forzada por la agenda laboral de él, y el reencuentro tuvo la mejor escenografía posible: nieve, montañas y un lago patagónico que terminaron convertidos en el marco de una de las escapadas más comentadas de la pareja en lo que va del año.
El actor de División Palermo había pasado casi dos meses instalado en Kenia, África, filmando un proyecto del que todavía no trascendieron demasiados detalles, y apenas volvió al país decidió volver a hacer las valijas, esta vez para reencontrarse con su novia en el sur argentino.
El viaje quedó documentado minuto a minuto en las redes de ambos. Korovsky subió un carrete con varias postales del lugar y Cid, por su parte, resignificó algunas de esas mismas imágenes en sus propias historias, sumándoles textos que dejaron en claro el momento de complicidad que atraviesa la pareja.

Sobre la fotografía en la que ambos aparecen abrazados en medio de la nieve, Cid escribió:“Mi paisaje favorito”, junto a la mención a Korovsky.
El registro combinó blanco y negro con color, interiores con exteriores, y posteos individuales con fotos en pareja que rápidamente se viralizaron entre sus seguidores.
LA CABAÑA QUE SE ROBÓ LA ESCENA
El hospedaje elegido por la pareja terminó siendo, casi sin querer, el protagonista de buena parte de las fotos. Se trató de una cabaña de decoración vintage, con paredes empapeladas en motivos clásicos, cuadros con marcos dorados, sillones de cuero oscuro y cortinas pesadas que filtraron la luz gris del sur.

Ahí se tomó una de las imágenes más comentadas: Cid recostada en el sillón mientras Korovsky permanece de pie junto a la ventana, con el paisaje patagónico de fondo, en un plano que pareció sacado de un álbum familiar de otra época.

Justamente sobre esa imagen, Cid escribió en sus historias, con humor, “Fotos de tus padres cuando eran jóvenes”, etiquetando a su pareja. La frase resumió a la perfección la estética general del álbum: la luz tenue, la decoración de época, la ropa y la composición de cada toma, que remitieron directamente a un archivo familiar de los años setenta u ochenta.
LA FOTO MÁS LLAMATIVA DE LA ESCAPADA
Afuera de la cabaña, el invierno patagónico marcó el resto de las imágenes: senderos nevados, arroyos entre piedras y paisajes con un tratamiento artístico en violetas y azules profundos que le dieron un aire casi onírico al carrete. En una de esas postales, Korovsky aparece solo, avanzando por un sendero de piedras en medio de un arroyo, rodeado de vegetación teñida de violeta y con gorro y campera de abrigo.

La otra imagen que más repercusión generó fue la de Cid, parada en medio de la nieve con un tapado camel de corte oversize y capucha, botas de caña alta y la mirada fija a cámara, con el bosque nevado de fondo. A diferencia de la anterior, esta foto mantuvo los colores naturales del paisaje patagónico, en contraste con el filtro violeta que predominó en el resto de las imágenes que compartió Korovsky.

Durante su estadía en Kenia, Korovsky había mantenido actualizadas sus redes con imágenes de safaris, animales, jornadas junto al equipo de filmación y algunos momentos de descanso una vez terminado el rodaje. Ese contraste, entre la sabana africana y la nieve patagónica, terminó de darle un condimento extra a las postales del reencuentro, que sus seguidores no tardaron en llenar de comentarios y likes.




