Adrián Suar y Natalia Oreiro protagonizaron un particular encuentro con el público en el Obelisco porteño, en el marco del estreno de Yo, Narciso, la nueva comedia que ambos encabezan.
Durante la jornada, los actores se acercaron al tótem instalado sobre Diagonal Norte con el logo de la película y compartieron el momento con quienes se encontraban en la zona.
Además, las pantallas que rodean al Obelisco mostraron imágenes del film, que así tuvo una presencia especial en uno de los puntos más emblemáticos de Buenos Aires.
Suar y Oreiro se sacaron fotos y conversaron con la gente que se acercó al lugar. El encuentro tuvo lugar el mismo día en que Yo, Narciso llegó a todos los cines del país.

Durante la actividad, los protagonistas también destacaron la importancia de mantener el hábito de ir al cine y disfrutar de las películas en pantalla grande. El espacio instalado en el Obelisco permanecerá durante todo el fin de semana para que quienes pasen por allí puedan sacarse fotos.
De qué trata Yo, Narciso
La película presenta una historia que combina romance, humor y una mirada sobre la obsesión por la imagen.
Natalia Oreiro interpreta a Rocío Flores, una profesora universitaria de sociología que está escribiendo un libro sobre el narcisismo moderno. Para avanzar con su investigación, decide estudiar el fenómeno desde adentro y elige como objeto de análisis a Máximo Rey, un carismático cirujano plástico interpretado por Adrián Suar.
Para acercarse a él sin revelar sus verdaderas intenciones, Rocío adopta una identidad falsa y se presenta como una paciente interesada en realizarse un retoque estético. Sin embargo, lo que comienza como un experimento académico rápidamente toma otro rumbo: las consultas se transforman en citas y Máximo comienza a desplegar todo su encanto.
Rocío intenta mantener el control y evitar caer en el juego de su objeto de estudio, aunque las situaciones se vuelven cada vez más disparatadas. El problema llega cuando Máximo descubre que se enamoró de ella y el experimento empieza a descontrolarse.
Yo, Narciso se presenta como una comedia de enredos que juega con la obsesión por la imagen, el ego masculino y los límites del deseo.


