Eugenia Tobal sorprendió en una entrevista con Casino Deluxe al revelar detalles de su vida íntima en pareja: duerme en cuartos separados con su marido Francisco García Ibar y no tiene una frecuencia sexual establecida.
La actriz, que atraviesa la perimenopausia a sus 50 años, explicó con total naturalidad por qué esa dinámica funciona para ellos y de qué forma intentan que la chispa no se apague.
“Empezó cuando Emita era muy chiquita porque no dormíamos ninguno de los dos”, contó Tobal en el ciclo de Infobae. Fue su pareja, Fran, quien propuso la solución: que al menos uno pudiera descansar. Lo que empezó como una medida de supervivencia se convirtió en una elección de pareja. “Me parece que es re sano”, afirmó.
EUGENIA TOBAL Y LA PERIMENOPAUSIA: “EL DESEO QUEDA EN OTRO LUGAR”
La actriz fue contundente al hablar de los cambios que trajo consigo esta etapa. La perimenopausia modificó su deseo sexual, su energía y hasta su memoria. “La sequedad, el desgano, el cansancio, las nieblas mentales… el deseo queda en otro lugar”, describió. Lo que más la pesa, dijo, son las nieblas mentales: “Bajo pensando que tengo que hacer tal cosa, llego a la cocina y me olvidé. Soy Dory, de Nemo”.

Para atravesar este proceso, Eugenia se apoya en la suplementación hormonal bajo supervisión médica. “Tuve la fortuna de poder ver un médico y que mi ginecóloga me suplemente”, explicó. También aclaró que la menopausia propiamente dicha no es un proceso de días: puede durar años, con vaivenes. “Pueden estar seis meses sin menstruar, decir ‘ya está’, y al séptimo te viene y tenés que empezar de cero”, advirtió.

Sobre la frecuencia sexual, fue clara sin dar números: “No te diría que es muy frecuente. Pero se trata de hacer todo lo posible para que eso no decaiga.” Y remarcó que cuando quieren estar juntos, lo hacen: los cuartos separados no son una barrera, sino una comodidad que ambos eligieron.
NUEVE AÑOS JUNTOS Y UNA RELACIÓN “MUY LIBRE”: CÓMO ES EL VÍNCULO CON FRANCISCO GARCÍA IBAR
Lejos de los clichés románticos, Eugenia describió una pareja basada en la confianza y la autonomía. “No nos celamos, no nos cuestionamos, no nos estamos controlando”, resumió. Aclaró que “libre” no significa abierta: significa que cada uno tiene su espacio para desarrollarse sin rendirle cuentas al otro.

Fran suele viajar al campo por trabajo, y esa dinámica refuerza la independencia mutua. “Estamos muy seguros uno del otro y creemos que, si alguno de los dos en algún momento dice otra cosa, se sienta, se habla y ya”, explicó. Para ella, esa comunicación sin toxicidad es la base de todo.
En cuanto al futuro, Tobal prefiere no hacer grandes planes: vive el presente. Y en ese presente tiene a su hija Ema —nacida en 2019, fruto de una búsqueda larga y emocionalmente exigente—, un trabajo teatral que la desafía y una salud que cuida con rigor. “Ya decreté vivir muchos años, entonces tengo que vivirlos bien”, cerró, con la convicción de quien sabe exactamente lo que quiere.




