La fugazzetta rellena de La Mezzetta se convirtió en una de las pizzas más famosas de Buenos Aires por una combinación simple pero extrema: muchísimo queso muzzarella, cebolla en abundancia y una masa alta, aireada y bien dorada. El resultado es una pizza pesada, intensa y completamente distinta a cualquier fugazza tradicional.
Uno de los secretos más importantes de esta receta está en la estructura de la masa. A diferencia de otras pizzas rellenas, esta lleva dos bollos distintos: uno más grande para la base y otro más chico y fino para cubrir el relleno. Eso permite contener la enorme cantidad de queso sin que la pizza pierda estabilidad durante la cocción.
Otro detalle clave es la cebolla. En La Mezzetta no se cocina previamente ni se pasa por agua caliente. Se corta directamente en pluma y se coloca cruda arriba de la pizza antes de llevarla al horno. Durante la cocción se gratina, se carameliza en las puntas y termina aportando buena parte del sabor característico.
Ingredientes
- Un kg de harina
- 600 g agua
- 20 g levadura fresca
- 30 g aceite de oliva
- 20 g sal
- Un kg de queso muzzarella
- 300 g cebolla común
- Ají molido c/n
- Orégano c/n
- Pimienta c/n
- Sal gruesa c/n
- Queso rallado c/n
- Aceite de oliva extra c/n
Procedimiento
- Disolver la levadura en el agua dentro de un bowl amplio.
- Agregar toda la harina y comenzar a integrar con una espátula.
- Incorporar el aceite de oliva y la sal. Continuar mezclando hasta formar una masa.
- Pasar la masa a la mesada y amasar durante 15 a 20 minutos hasta lograr una textura lisa y sedosa.
- Dejar reposar la masa durante 15 minutos.
- Dividir en tres bollos grandes de aproximadamente 350 g y tres bollos más chicos de entre 220 y 250 g.
- Bollar hasta que queden lisos y redondos. Tapar y dejar fermentar hasta duplicar volumen.
- Estirar el bollo grande y colocarlo en un molde pizzero de 30 cm previamente aceitado.
- Distribuir la muzzarella en el centro dejando libres los bordes.
- Estirar el bollo chico bien fino y colocarlo arriba del queso. Unir ambas masas presionando con los dedos.
- Hacer un pequeño agujero en el centro para liberar gases durante la cocción.
- Cubrir con abundante cebolla cortada en pluma, llevándola también hacia los bordes.
- Dejar fermentar nuevamente entre 30 y 60 minutos.
- Cocinar en horno a 220° o 250° durante aproximadamente 20 a 25 minutos hasta que la cebolla quede bien dorada y los bordes crocantes.
- Retirar del horno y terminar con ají molido, sal gruesa, pimienta, orégano, queso rallado y un buen chorro de aceite de oliva.
Para más recetas entrá a Cucinare.TV