Desde hace más de 25 años, Natalia Oreiro ha ido construyendo un fandom ruso del que pocos artistas en el mundo pueden hacer gala, y en su visita a Otro Día Perdido la actriz le contó a Mario Pérgolini por qué sus admiradores de ese país la aman tanto, tal como mostró en el documental Nasha Natasha.
Todo comenzó cuando Mario recordó que Muñeca Brava, una de las novelas más famosas de Natalia, llegó a emitirse en 80 países en épocas en las que no había plataformas. “Si, en Rusia ya van por la vez número 15 que la pasan. Ahora la están pasando. Como Los Simpson”, observó a pura risa.

“Pero en Rusia es muy raro. Uruguayo famoso en Rusia. No cierra por ningún lado”, dijo Mario, haciendo reír a Natalia. “Bueno, para mí no. (…) Entiendo lo que decís porque es algo bastante frecuente que me preguntan. Pero lo entiendo porque no los conocen. Cuando conoces a los rusos y entablas conversación con ellos, te das cuenta que somos mucho más parecidos. No solo los rusos, sino la mayoría de los países de Europa del Este”, aseguró la actriz.
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“Lo que tiene el ruso de particular es que al principio es distante. Pero una vez que le entraste al corazón, no te olvida nunca más y es súper fiel a vos o a lo que quiere. Es muy emocional. Bueno, todos los autores rusos como Tolstoi, todos tienen una melancolía…”, agregó la actriz.
“Yo los quiero, los admiro y los respeto profundamente. A mí me han hecho muy feliz. Hace muchos años que no voy, pero desde los 20 años que viajo. Y tengo un nombre ruso, Natasha, que allá es algo muy común”, contó Natalia, que en 2021 recibió su ciudadanía rusa firmada por el mismísimo Vladimir Putin.

Natalia contó que cuando su hijo tenía un año y medio se metió al escenario en medio de un recital que dio en Rusia ante decenas de miles de personas. ”Veo que la gente empieza a gritar algo, a mirar para el otro lado. Yo sigo cantando y de repente veo que Ata se había escapado de los brazos de su papá (…) y entró corriendo en un escenario de 80 metros, con un ukelele, un gorro ruso y una remera de Joey Ramone”, recordó. .
Evelyn Botto le recordó el uso responsable que hace Natalia de la tecnología con Merlín Atahualpa, y ella señaló a Mario con su dedo enguantado mientras decía “Bueno, yo te escuché a vos...”. “El dedito, el dedito. No está bien señalar”, la retó Mario, haciéndola reír nuevamente.
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