Desde su concepción arquitectónica, la casa de Araceli González y Fabián Mazzei apuesta por espacios abiertos y techos altos que potencian la sensación de continuidad entre los ambientes.

El interior se apoya en una paleta de tonos neutros —cremas, grises suaves y beiges— que aportan serenidad y elegancia. Sobre esa base cromática, la madera adquiere un rol protagónico: aparece en pisos, revestimientos y muebles, aportando textura y calidez a espacios dominados por líneas limpias y modernas.

ASÍ ES LA CASA DE ARACELI GONZÁLEZ Y FABIÁN MAZZEI
El living principal funciona como corazón de la casa. Amplios sillones claros se orientan hacia grandes ventanales que permiten que la luz natural ingrese durante todo el día y establezca una relación directa con el jardín.

En el exterior, la piscina ocupa un lugar central, rodeada de áreas verdes y sectores pensados para el descanso.




