A casi tres meses de su nacimiento, Rocío Marengo llevó a su bebé Isidro a la TV y allí explicó cómo se sobrepuso a las dificultades para concebir, pero sobre todo su resiliencia ante la internación del pequeño, que nació prematuro y tuvo que pasar semanas en neonatología.
La pareja de Eduardo Fort recordó que fue muy duro irse a su casa sin su bebé. “Cuando salí sin Isi y sin panza, y llegué al edificio y todos los chicos amorosos del edificio me querían saludar, y yo sin mi bebé… Te juro que salí chata como nunca en mi vida. Todo fue raro, y ahí llegué a casa y al toque me quise ir de vuelta a la clínica”, recordó en LAM.
Ante semejante situación, Rocío reaccionó de la única manera imaginable. “Nunca lloré tanto en mi vida”, dijo. “No paraba de llorar, pero era una angustia… Al toque me vuelvo a neo”, agregó Marengo, que recordó un consejo de Pamela David: “Me dijo ‘Mirá que en neo no se necesitan mamás bajas, ¿viste? ¡Arriba!’”, recordó.
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“Me emociona porque bloqueé y le di para adelante”, reconoció Rocío. “Y las chicas al lado mío, que también tenían otras historias, que uno también a veces le quiere dar fuerza a ella que están peor que vos”, agregó la invitada, que recordó también las críticas que recibió por salir a cenar mientras su pequeño estaba en la clínica.
“En una charla con una de las chicas en neo (decíamos) que tenemos que despejarnos porque nos necesitan bien. Porque aparte se te corta la leche, tenés un montón de cosas. Y bueno, fue una cena de fin de año de una empresa de mi hermano que fui tipo diez minutos. Aparte en un comentario me ponían ‘Yo dormiría en la clínica’. Yo también lo haría. En el piso lo haría. Pero no podés dormir en la clínica”, aseguró.
Además, Rocío recordó que la llegada de Isidro la tomó por sorpresa. “Imagínate que yo viajé a comprar para todos lados cosas para el bebito. El día que me fui para la clínica me fui con una remerita y una bombachita. No tenía el bolso preparado”, reconoció.
“Creo que me manejé bien. Fui muy fuerte. Muy fuerte. Yo viví la experiencia de neo con un bebé sano que solamente tenía que estar para engorde. Y si, nació de ocho meses, tenía que aprender a succionar, tragar y respirar. Tres cositas. Tres cositas juntas que a los ocho meses ellos todavía no saben”, cerró la feliz mamá.
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