A un cuarto de siglo de la tragedia que marcó su vida para siempre, Marta González volvió a abrir su corazón en redes sociales para homenajear a su hijo Leandro, fallecido en un accidente automovilístico en México en 2001.
La actriz compartió un texto cargado de emoción donde dejó entrever que, pese al paso del tiempo, el dolor sigue intacto, aunque también encuentra refugio en el amor que él dejó.
En su publicación, González eligió dirigirse directamente a su hijo con palabras que rápidamente se viralizaron entre sus seguidores: “Te saludo porque sé que vivís, si creyera en la muerte no podría estar viva”, escribió, en una reflexión que dejó en evidencia el rol central que ocupa la fe en su proceso de duelo.
EL RECUERDO DE SU HIJO, SU MAYOR FORTALEZA
La actriz evocó los 25 años de ausencia y la manera en que el recuerdo de Leandro continúa siendo un sostén en los momentos más difíciles. “Muchas veces necesito tu abrazo fuerte, tu ‘dale mami no llores’”, expresó, al tiempo que aseguró que siente su presencia como una fuente de energía para seguir adelante.
En ese mismo mensaje, también destacó el acompañamiento de su hija, a quien definió como su sostén cotidiano: “Tu hermana se ha convertido en mi madre, me cuida, me reta, me acompaña”, señaló, dejando ver cómo el vínculo familiar se transformó tras la pérdida.

SU LUCHA CONTRA EL CÁNCER Y LA ESPERANZA DEL REENCUENTRO
A sus 81 años, Marta González enfrenta además una batalla personal contra el cáncer de mama, enfermedad por la que atraviesa distintos tratamientos desde hace tiempo. En una reciente entrevista, la actriz habló sin rodeos sobre la muerte y aseguró que no le teme, convencida de que volverá a encontrarse con sus seres queridos.
“Tengo la esperanza de que me voy a encontrar con mi hijo, con mi mamá, con mi papá, con mi hermano”, sostuvo, reafirmando su creencia en la continuidad del vínculo más allá de la vida.
También contó que debió pedirle a su oncóloga un cambio en el tratamiento de quimioterapia debido a las complicaciones físicas que le generaba: “Sufría mucho porque ya no tengo venas, las tengo muy finitas”, explicó.




