La casa de Soledad Pastorutti es una extensión de su identidad artística. Con una arquitectura que dialoga con la tradición colonial y una fuerte influencia ibérica, el hogar de la cantante se convirtió en escenario de encuentros musicales íntimos a través de su proyecto CASA SOLE.
Desde el ingreso, la vivienda transmite una sensación de calma y pertenencia. Los muros blancos, el portón de madera maciza y las macetas de barro con flores de colores intensos construyen una postal que remite a los pueblos del Mediterráneo.
En el hogar de Soledad Pastorutti no hay estridencias ni lujo ostentoso, sino una búsqueda consciente de lo auténtico, de aquello que envejece bien y se vuelve más bello con el paso del tiempo.
Las trepadoras recorren los muros como si siempre hubieran estado ahí. Hiedras, madreselvas y flores que cambian según la estación suavizan la arquitectura y generan un efecto envolvente, donde la casa parece surgir del paisaje.

Esa fusión entre construcción y verde es uno de los rasgos más fuertes del lugar: no se trata de una vivienda que se impone al entorno, sino de una que convive con él.
El predominio del blanco no es casual. Además de amplificar la luz natural, aporta serenidad visual y refuerza la estética colonial que recorre toda la propiedad. Las aberturas en arco, los faroles de hierro y las rejas ornamentales suman carácter sin sobrecargar, logrando un equilibrio entre tradición y simpleza.

ASÍ ES LA CASA DE SOLEDAD PASTORUTTI
Uno de los elementos más distintivos del hogar de Soledad es la presencia de azulejos pintados, típicos de la tradición portuguesa y del sur de España. Aparecen como acentos decorativos en muros y sectores de paso, aportando color, textura y una carga cultural que transforma cada rincón en una pequeña escena.

La madera, el hierro trabajado y los muros encalados conforman una paleta noble que transmite calidez. Todo parece pensado para durar, para ganar personalidad con los años.

El corazón de la casa late en sus espacios abiertos. El patio y los sectores verdes funcionan como refugio cotidiano y, al mismo tiempo, como escenario natural para los encuentros musicales que propone CASA SOLE.




