Los chinchulines son parte infaltable de cualquier asado argentino y, cuando salen bien hechos, se ganan su lugar en la mesa sin discusión. El gran desafío suele ser el mismo: que queden bien cocidos por dentro pero crocantes por fuera, sin exceso de grasa ni sabor pesado.
El secreto está en la preparación previa. Un hervor suave en leche permite limpiarlos, tiernizarlos y reducir la grasa, logrando una textura mucho más pareja antes de pasarlos por la parrilla. El toque final de limón aporta frescura y equilibra el sabor intenso, sin tapar su identidad.
Servidos bien dorados, con pimienta recién molida y ralladura de limón, los chinchulines se transforman en una entrada rendidora y sabrosa, perfecta para abrir el asado mientras se terminan los cortes principales.
Ingredientes para los chinchulines
- Un k de chinchulines.
- 500 cc de leche.
- 2 limones (ralladura y jugo).
- Sal y pimienta recién molida, a gusto.

Procedimiento
- Retirarles la grasa a los chinchulines y cortarlos de a 10 cm de largo.
- Hervirlos en leche durante unos 45 minutos.
- Hacer ralladura de un limón.
- Retirar, pincelar con oliva y rociar con jugo de limón.
- Llevarlos a la parrilla y dorar bien de ambos lados.
- Retirar y servir con la ralladura de limón, pimienta fresca recién molida, jugo de limón y unas hojitas de perejil enteras.
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