El emotivo relato de Marcela Tauro sobre el nacimiento de su hijo y sus 45 días internado: "Lo que viví es tremendo"

Entre llantos, la periodista contó cómo vivió el proceso previo y posterior al nacimiento de Juan Cruz (hoy de 8 años). Mirá el video.

Marcela Tauro (48) se animó y escribió La espiritualidad y los famosos, un libro en el que bucea por las profundidades de lo que le ocurrió en 2006, cuando transitaba por uno de los momentos más felices, y a la vez más difíciles, de su vida: el embarazo. Porque durante la gestación de su hijo, le detectaron el síndrome de Hellp, y su vida y la de Juan Cruz (hoy de 8 años) comenzaron a correr peligro. Estar en contacto con la muerte hizo que la periodista se aferre a la fe y tenga una mirada más profunda del otro, todo lo que se ve plasmado en este texto que acaba de editar.

"Lo que yo viví, como tantas mujeres en Neonatología, es tremendo. Es convivir con la vida y la muerte y hay bebés que de repente no los ves más. Dejar al bebé en la clínica es muy difícil. Encima yo no le pude dar pecho y me sentí muy culpable".

En el marco de la presentación del libro, Tauro habló en Intrusos sobre la difícil experiencia de estar internada y a su vez tener a su hijo en Neonatología, y conmovió a todos. Entre lágrimas, Marcela recordó: "Después de lo que pasó no puedo quedar embarazada más. Creí que lo tenía superado, pero se ve que no. Mi hijo, que nació con 1.850 kg, estuvo 45 días en Neo y yo había estado 20 días internada, de los cuales 5 fueron en terapia intensiva. A mí el síndrome se me instaló en los riñones y llegaron a pensar en hacerme o un trasplante o diálisis. Entonces me empezaron a aparecer señales, de las que hablo en el libro. Otra señal la tuve con un obstetra suplente, a quien fui a conocer antes de dar a luz, porque Juan Cruz nació en la semana 32. Mi médico, Nicolás, quería que lo conociera y, cuando voy a verlo, era muy parecido a Mr. Bean, y muy gracioso como él. Incluso, el día que lo vi, se tropezó. Me mandó a hacer unos estudios, pero después no volví a verlo más hasta el día que terminé en terapia intensiva. Estando ahí, mi familia vio a alguien que ingresó como una ráfaga de viento, y era este médico. Ahí sentí que era como un ángel, porque me empezaron a funcionar los riñones. Fue muy loco".

Tauro también contó: "En la calle me pasó que una vez una señora miraba a Juan Cruz, entonces me asusté, porque uno siempre piensa lo peor, pensé que me lo quería robar, qué se yo... Pobre, me dijo 'te miro a vos y al bebé porque yo tuve lo mismo que vos y mi bebé murió'. Nos pusimos a llorar y yo no sabía qué decirle. Ahí valorás todo. A mí me cambió la vida con todo esto. Busqué caminos como el reiki o el Padre Ignacio. Son cosas que a mí me hicieron bien, no digo que las hagan los demás. Dios sabe por qué hace las cosas y si me eligió a mí es porque tuve la fortaleza, pero lo que yo viví, como tantas mujeres en Neo, es tremendo. Es convivir con la vida y la muerte y hay bebés que de repente no los ves más. Dejar al bebé en la clínica es muy difícil. Encima yo no le pude dar el pecho y me sentí muy culpable. Después de parir te sentís muy sensible y con todo lo que pasó, más. No lo podía amamantar porque había tomado mucha medicación, pero el Dr. Neuspiller, mi obstetra, me dijo que el bebé estaba creciendo bien y que no me deje llenar la cabeza. A partir de que salió, no se enfermó nunca más Juan Cruz".

Mirá el conmovedor relato de Marcela Tauro en Intrusos.