Karina explicó su rotundo cambio de imagen: "Soy una señora, ¡una madre!"

La Princesita habló con Clarín y contó por qué decidió renovar su look. Además, responde a los que aseguran que está agrandada. 

 "Llega un momento en el que no te sentís cómoda con un piercing. Voy a las reuniones del colegio de mi hija. A todos nos pasa, creo".

Hace diez años, Karina Tejeda llegó al mundo de la música tropical y no tardó en revolucionarlo. Con cara angelical y letras picantes, se convirtió en la Princesita de la cumbia.

El tiempo pasó, su carrera se consolidó y ella también se fue transformando. Especialmente, desde que comenzó a recibir cada vez más atención mediática debido a su noviazgo con Sergio “Kun” Agüero.

A horas de realizar su recital en el Luna Park, Karina habló con Clarín y explicó por qué cambió tanto su look en los últimos años: “En realidad creo que crecí. Antes tenía un look más juvenil. Empecé a cantar a los 18 y hoy tengo 29. Soy una señora, una madre. No soy más una nena. El cambio me hubiese pasado, cantando o no. Llega un momento en el que no te sentís cómoda con un piercing. Voy a las reuniones del colegio de mi hija. A todos nos pasa, creo”.

"Si por quedarme callada soy agrandada o mala persona, bueno, no puedo estar tratando de conformar a todos".

Además, habló sobre su relación con los medios y el dinero: “No me amigué (con la exposición) ni me voy a amigar. Te quita la comodidad. Agradezco que tengo trabajo, con qué sostenerme. Pero ya me iba bien antes de que se hablara de mí (…) Cuando empecé a cantar no lo hice por la plata. Cobraba 30 pesos por recital y estaba feliz porque me subía a cantar. Eso no cambió. Me subo por la misma razón”.

Por último, le respondió a aquellos que aseguran que está agrandada: “Si por quedarme callada soy agrandada o mala persona, bueno, no puedo estar tratando de conformar a todos. Sigo rodeada de la misma gente. Voy a Munro, a la casa de mi abuela. Tomo mates en la puerta como antes. Una siente la diferencia. La gente para y me saluda. Pero es lindo”, aseguró, sin entrar en polémicas pero defendiendo su forma de ser.