Sofía Gala explicó el trauma con las lolas tras dar a luz a su segundo hijo: "Me siento asquerosa"

La actriz, mamá de Helena (6 años) y Dante (3 meses) confesó en Duro de Domar el complejo que heredó de la diva y reveló que de bebé jugaba a la casita con los icónicos pechos de su madre.

El cambio físico y hormonal que experimentó Sofía Gala (28) al dar a luz a Dante Della Paolera (3 meses), su segundo hijo, no le sienta bien, más allá de la felicidad de ser madre junto al músico Julián Della Paolera. En una entrevista sin filtros con Roberto Pettinato, la actriz de la película El Gurí reveló algunos de los traumas que tiene con sus lolas en el puerperio.

La pregunta que disparó las declaraciones de Sofía la realizó Emilia Claudeville, quien se puso implantes mamarios a los 19 años y el lunes le comentó al conductor de Duro de Domar que se operó para estar como vino al mundo: ¿Hay un trauma con las lolas? En medio de las risas, la también madre de Helena (6) justificó: "Imaginate si hay un trauma. Mi madre no me asfixió, pero las tetas de mi mamá fueron un juguete mío durante muchos años cuando era chiquita. Mi mamá me ponía en su regazo, quedaba la delantera adelante encima y yo jugaba a la casita. Mi mamá tiene un pezón que se le va para adentro, entonces tocaba como el timbre y se metía…".

Así, la hija de la diva continuó: "Me hacen una espalda terrible, soy El Ancho Peuchele. Soy una versión revulsiva, asquerosa de mí, me siento asquerosa. Me siento mal. Siempre fui flaquita y ahora tengo dos jamones que soy Maradona en el 86, las gomas gigantes con el pezón negro. Pero lo del pezón no es hereditario, no se me va para adentro".

Por otra parte, Sofía Gala elogió de forma muy particular a Victoria Xipolitakis y Stefanía Xipolitakis por su relación simbiótica con Moria Casán: "Pasan mucho tiempo juntas. Están ahí, son como una mascota. Son divinas, son un amor. Pasa que están dando vueltas, no es que hacen algo… La verdad es que conmigo tengo que decir, porque las Xipolitakis tienen una energía extrema y traté de no quererlas, pero me tratan tan bien que yo las quiero. ¿Qué voy a hacer?".